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jueves, 4 de junio de 2009

5 Junio - Día Mundial del Medio Ambiente


El 5 de Junio de cada año se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, jornada que fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1972, con motivo de la apertura de la Conferencia de Estocolmo sobre Medio Ambiente Humano.

Otra resolución adoptada por la Asamblea General el mismo día, llevó a la creación del PNUMA (Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente).

El Día Mundial del Medio Ambiente, se desarrolla bajo un variado programa de actos que incluye paseos callejeros, paseos en bicicleta, conciertos ambientalistas, plantaciones de árboles y plantas, concursos de dibujos y carteles para todas las edades, campañas de reciclaje y limpieza del medio...

Al celebrar el DMMA, se pretende incentivar la motivación de las personas para que lleguen a convertirse en guardianes del Medio Ambiente, siendo conscientes del desarrollo sostenible y equitativo necesario para la protección de todos los ecosistemas existentes en el planeta. Con esta medida se pretende a su vez, que las personas disfruten de un entorno mejor para el desarrollo de la vida cotidiana.

Nazaret O. Glez


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martes, 2 de junio de 2009

Las Custodias De El Salvador Santa Cruz De La Palma

- DESARROLLO HISTÓRICO


Desde los primeros siglos, la celebración de la Eucaristía ha sido centro de la vida cristiana; es la fuente y fin de todo compromiso cristiano, y la Iglesia exhorta a pastores y a fieles a vivirla así. 

El fin primero de conservar la Eucaristía es que se pueda administrar el viático (sacramento de la eucaristía que se administra a los enfermos que están en peligro de muerte); aunque también es para distribuir la comunión fuera de la Misa y para la adoración de Nuestro Señor Jesucristo, presente bajo las especies sacramentales. 

Esta acción de adoración divina ha sido fuente de inspiración humana, y así se han creado instrumentos que ayudan a realizar esta acción espiritual. Así surgió en el siglo XIII la custodia o el manifestador, instrumento que todavía hoy presta su servicio y sigue incluso evolucionando.

“Custodiar” consiste en guardar, mostrar, proteger y defender algo con valor. La Liturgia designa con el nombre de “custodia” al vaso sagrado en que se coloca el Santísimo Sacramento para la adoración de los fieles o para llevarlo en solemne procesión, tanto en el interior como en el exterior de los templos. Se le llama también “ostensorio”, por el verbo latino ostendere, que significa “mostrar”.

Entendemos por “expositorio” el lugar donde se colocaban estos vasos sagrados una vez que se introdujo la costumbre de exponer sin cendales -telas de seda muy delgada y transparente-, a la vista de los fieles, la Hostia consagrada; así los fieles pudieron contemplar y adorar a Jesús Sacramentado, a partir del siglo XIII.

La custodia que, originariamente era similar a un relicario, se adaptó para exponer el Pan Eucarístico con un dispositivo de cristal. En un principio, se utilizó el ciborium (copón) para llevar al altar las hostias y consagrarlas. 

Provisto de una base desde la Baja Edad Media, el ciborium asumió en el Barroco la forma de “un cáliz más amplio, para portar el alimento” y su tapa se convirtió en una especie de torre que cubría a copón en forma de cáliz. Probablemente en un principio sirvió el mismo copón, pero muy pronto se sintió la necesidad de construir un artículo a propósito, en el cual la hostia fuera colocada en la concavidad de una luneta y fuera más visible. A partir de esta idea se desarrolló el concepto de custodia que hasta hoy tenemos.

Afortunadamente, en los últimos años, el Pueblo Palmero ha sabido demostrar su aprecio por el tesoro que cada uno de los templos, en mayor o menor medida, ha ido reuniendo a lo largo de los siglos, y valorar el empeño que la Iglesia ha puesto en conservarlos. No obstante, queda mucho por hacer. 

Así, en la suntuosa Parroquia Matriz de El Salvador de Santa Cruz de La Palma, existen varias custodias maravillosas, verdaderas obras maestras, que han cumplido con sobrada dignidad el delicado e importante encargo para el que han sido confeccionadas.

- 1 ) CUSTODIA PROCESIONAL. 


Esta magnífica custodia de sol fue hecha en plata en su color con algunos adornos sobredorados entre 1664 y 1671 por don Pedro Leonardo de Escovar y Santa Cruz, miembro de una familia de plateros establecida en La Palma desde 1570. Este orfebre se aparta de los modelos de templete al uso en las iglesias del Archipiélago, adoptando uno piramidal con una cupulilla abierta y decoración de columnas en su tercio inferior.

Es una custodia de asiento o procesional, compuesta de basamento y cuatro cuerpos escalonados de mayor a menor, de cuyos respectivos techos cuelgan campanillas de plata que repican alegremente durante toda la procesión. Su base es elíptica de poca altura con borde moldurado y pequeñas hojas doradas superpuestas. 

Como remate, una estatuilla femenina coronada portando cáliz y hostia en la mano derecha y cruz con banderola en la izquierda. Existen discrepancias acerca de esta iconografía. Se nombraba como la Fe, pero al no ir vendada, han surgido opiniones contrarias. Bajo sus pies y sobre la cúpula abierta, pende una campanilla de plata mayor que el resto. Del techo del segundo cuerpo cuelga un incensario bellamente decorado.

La decoración vegetal grabada en toda la superficie parece pertenecer a una época posterior, ya avanzado el siglo XVIII. 

Tiene un total de 162 cms. de altura y 56 y 48 cms. de ejes en la base y 14 cms. la figura de remate. 

En el primer cuerpo de la custodia procesional está incluida la custodia de sol, cuyo viril –caja de cristal con cerquillo de oro que encierra la forma consagrada-, lleva intercalados en la moldura del borde dos círculos calados: el primero con pequeñas puntas y el segundo con treinta y cuatro querubines; va rodeado por veinticuatro rayos flameados calados y remata en una cruz también calada.

Este tipo de custodia procesional se desarrolla en el siglo XV para facilitar el culto público al Santísimo Sacramento. Vino a sustituir otra antigua de la que sólo se sabe que “era grande de dieciocho pilares con campanillas”, construida hacia 1664. En el Inventario de 1669 se nombra como “la custodia de plata con cuatro altos de pilares y tres ramos de flores de talco en los huecos”.

En el Archivo de Protocolos Notariales de esta ciudad (Juan Alarcón, 1659) se dice que Manuel de Almeda Pimentel, “piloto de la carrera de Indias” -aunque lejos de La Palma-, no olvidó a la Hermandad de Santísimo Sacramento de la parroquial de El Salvador, de la que era cofrade. Según el cronista Pérez García, mandó hacer, por su devoción, una custodia de filigrana de ocho piezas con dos pebeteros de la misma factura, que remitió desde La Habana a su mujer para entregarla al mayordomo de dicha Hermandad; quería que se usara en los días señalados y en las procesiones del Santísimo, con advertencia expresa de no poder cambiarla de forma, suprimirle pieza alguna, prestarla o permitir que saliera de la mencionada iglesia para cualquiera otra de la ciudad.

Esta bellísima y valiosa custodia nueva (de 44 cms. de altura y 31 cms. de diámetro de sol), está documentada como donación de D. Felipe Bautista Poggio el 10 de junio de 1671, quien “la hiso obrar en la ciudad de la Hauana… para que se ponga y sirva en la custodia de plata de quatro altos…” que poseía la cofradía del Santísimo de El Salvador (según el Libro de Tributos de esa Cofradía). 

Afortunadamente, en la actualidad sigue siendo utilizada –hubo años en que lo hizo el palio y la custodia y no el trono- para el solemne desfile procesional del Corpus Christi en la capital palmera. Fue dorada posteriormente y se le ha añadido una peana hexagonal sobre volutas para darle mayor altura. Ésta se adhiere a un gran trono cuadrado de plata sobrepujada y es rodeada por cuatro grandes candelabros también de plata de brazos retorcidos, en cuyos extremos soporta fanales bellamente decorados y velas en su interior.

La estructura de su mango o astil, exagera su forma bulbosa hasta convertirse en un gran nudo, como en la forma de la base y el uso generalizado de plancha calada – “equivocadamente llamado filigrana”, como nos recuerda la querida y desaparecida profesora Gloria Rodríguez en sus magistrales trabajos acerca de este templo y sus riquezas-, donde se mezclan formas vegetales y humanas, más concretamente desnudos masculinos.

- 2 ) CUSTODIA DE SOL. 


Confeccionada con plata sobredorada, tiene las siguientes medidas: 80 cms de altura, 9,5 cms de diámetro en el viril y 28 cms en el sol; 25,5 cms de diámetro en el pie. Está atribuida por el profesor venezolano don Carlos F. Duarte al platero caraqueño don Francisco de Landaeta, alias “El Morocho” (1721-1802).

Estamos ante una impresionante obra de arte, calificada como “la mejor custodia de Canarias”, uno de los tesoros de la platería americana en España. 

Tiene un marco calado con tres querubines, un borde recubierto de piedras preciosas y cuatro flores de esmeraldas sobrepuestas. Está rodeado por un grupo de pequeños rayos con un granate central. Tras estos, nueve rayos en punta cubiertos de magníficos diamantes y entre ellos, ráfagas de seis rayos con flores de esmeraldas y granates sobre los flameados. Está rematado con una cruz latina de esmeraldas rodeada de adornos florales de oro y bajo ella, un ramillete en platino y diamantes sobrepuesto a los rayos. 

En el testamento del comerciante y bienhechor palmero, Don José Gabriel Fierro y Santa Cruz, otorgado en la Ciudad de Caracas el 21 de enero de 1790, ante el escribano Don Antonio Juan Tejera, existe una cláusula, que dice así: “Iten. Es mi voluntad y mando que las tres veneras y el Hábito de Calatrava que visto, se remita a mi sobrino Don José María Fierro, para que la venera grande de diamantes se coloque en la Custodia que di a la Parroquia de la ciudad de La Palma para su mayor decencia, y lo demás lo use en memoria de mi buen afecto…”. 

En la parte inferior del viril aparece un querubín con dos pares de alas, unas plegadas y otras abiertas, y bajo él, la venera de Calatrava en rubíes y diamantes que el mencionado donante envió en fecha posterior y se colocó en 1829 (Libro 2 de Acuerdos de la Cofradía del Santísimo). Este angelito o “putti”, con rasgos mestizos y los dos pares de alas, es un motivo característico de platería venezolana. Es, según el profesor Duarte, el elemento que constituye prácticamente la firma de Landaeta, de modo que se repite en todas sus obras, que el magnífico orfebre copió de una custodia mejicana de la iglesia de San José de Caracas. 

Otros estudiosos han definido a esta exquisita joya como el “ejemplo fundamental de la etapa filigranista de la orfebrería mejicana”. No es así, como hemos podido conocer por los documentados trabajos de la profesora palmera doña Gloria Rodríguez.

El astil comienza con un cuerpo troncocónico recubierto de hojarasca del que parten pámpanos con racimos de granates que se unen a los primeros rayos del sol, apoyándose en él la figura del Cordero en plata. Continúa un pequeño jarrón que tiene un racimo de granates y en el nudo una roseta de diamantes que le regaló un sobrino del donante. La ornamentación del pie se inspira en el rococó combinando cortapuntas lisos con fondos calados. 

Otros estudios destacan: “de pie corto y hexagonal, la labor que recubre el astil en una maraña barroca apenas realizada con un hilo de plata sobredorada y que ha sido calificado como ‘crochet en plata’. Hoy está incorporada al gran ostensorio neoclásico del templo”.

La profesora Gloria Rodríguez concluye su trabajo sobre este fabuloso ostensorio, diciendo: “En esta pieza aparece un nudo de manzana, arcaico ya puesto que es propio del gótico, y se alarga extraordinariamente el gollete; pero a la vez se introduce la decoración más actual del rococó.”

- 3) CUSTODIA DE SOL.


También fue confeccionada por el mismo maestro orfebre que la anterior, don Francisco de Landaeta, en 1779. Se trata de una custodia de plata sobredorada cuya altura es de 62 cms y 23,5 cms de diámetro de sol. El viril mide 9 cms y el diámetro de su pie es de 20 cms.

El marco del viril tiene una profusa decoración vegetal grabada y un cerco de piedras preciosas azules. Sol de ráfagas con zafiros en el escuadrón y nuevamente un querubín de cuatro alas, motivo ornamental característico del maestro caraqueño.

Perteneció al Convento dominico de Santa Catalina de Siena de esta capital. En el interior de su pie lleva como inscripción dedicatoria: “Diola d. Josef Fierro Santa Cruz”, que se repite en su estuche de madera, su destino (Santa Catalina) y fecha de envío (1779).

El modelo fue imitado por los plateros palmeros con tanta exactitud - como nos confirma doña Gloria Rodríguez en su interesante y completo trabajo sobre la platería indiana en La Palma-, que el Profesor Hernández Perera, “desconociendo la documentación americana, atribuyó esta custodia a Antonio Juan de Silva, artífice palmero autor de una copia que también se conserva en El Salvador”. 

La custodia fue adjudicada a la Parroquia Matriz el 30-X-1823, pero fue devuelta al monasterio cuando se reabrió éste y solicitada de nuevo el 27-II-1837 al extinguirse definitivamente. Así figura en el Inventario de 1851.

En la carta personal enviada por el profesor Duarte al Párroco de El Salvador el 7 de noviembre de 1980, cataloga esta bella pieza como obra indudable de Landaeta. A pesar de que ésta es más sencilla que la explicada anteriormente, coinciden sus características generales, como la transformación de astil y nudo, alargamiento del gollete y la estructura del pie.

- 4 ) CUSTODIA DE SOL.


Se trata de una custodia de sol de plata sobredorada de 53,5 cms de altura cuyo marco del viril tiene moldura de cordón. El sol tiene un diámetro de 22 cms y según la inscripción que aparece en el interior del pie (de 17 cms de diámetro), perteneció a la Escuela de Cristo de La Palma, “Ysola el Ermano Antoº. Juan de silva. Año de 1803”. 

Aquella congregación estuvo establecida en el Hospital de Dolores de esta capital en 1733 para practicar obras de misericordia y dar culto al Santísimo. Esta delicada joya se adjudicó a El Salvador cuando se reorganizaron las cofradías y figura desde entonces allí según el Inventario de 1847.

El autor era hijo de un portugués de Madeira que estaba emparentado por su madre con la Familia de los Viñoly, plateros llegados a La Palma a fines del siglo XVII.

Es una réplica casi exacta de la custodia anterior. Posiblemente esto vino motivado a que los orfebres palmeros quedaron impresionados por las que llegaron de Venezuela. 

Lamentablemente ha perdido los adornos de las piedras, pero introduce ornamentación estriada y guirnaldas grabadas características de la plata inglesa cuya influencia en Canarias es notable.

Tiene los rayos flameados alternando con tres ráfagas de rayos rectos y remate de cruz de ráfagas. Aparece también el querubín con dos pares de alas. “Nudo de jarrón. Decoración de palmetas sobre moldura cóncava. Baquetones agallonados en sus extremos. El pie está formado por dos cuerpos de perfil curvo con adornos de palmetas en su zona interior y guirnalda en el borde de la peana”. 

- 5) CUSTODIA DE SOL


Tiene un marco curvo limitado por dos cordones. Sus rayos son flameados y rectos, alternando, que dejan espacios libres para insertar la cruz y el soporte. Como remate, cruz de ráfagas. Es de plata sobredorada cuyas medidas son: 41,5 cms de altura, 20.5 cms de diámetro en el sol y 7 cms en el viril. El pie tiene un diámetro de 15 cms.

Es muy semejante a la anterior de la “Escuela de Cristo” y es posible que fuera realizada a principios del siglo XIX por don Antonio Juan de Silva, quien completó la pieza aprovechando posiblemente elementos de otras anteriores, ya que en el soporte hay una fusión de estilos: el nudo de jarrón es característico del XVII, mientras que el pie lo es del XVIII.

El astil se inicia con un querubín o angelote sobre un cuerpo troncocónico y otro periforme invertido; moldura cóncavas y convexas que enlazan con un nudo de jarrón con toro superior y gollete muy corto moldurado en su parte central.

El pie tiene una zona superior curva y la inferior plana con borde cóncavo; ambas llevan decoración grabada y en la zona ascendente de la primera quedan remaches que parecen haber sujetado algún adorno.

José Guillermo Rodríguez Escudero 

BIBLIOGRAFÍA:
DUARTE, Carlos F. El maestro de oro y plata Francisco de Landaeta.
- Idem-. El Arte de la Platería en Venezuela.
FERNANDEZ GARCÍA, Alberto-José. “Festividad del Corpus Christi en Santa Cruz de La Palma”. Diario de Avisos, (3 de mayo de 1967)
HERNÁNDEZ PERERA, J. Orfebrería de Canarias.
LORENZO RODRIGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma.
PÉREZ GARCÍA, Jaime. Casas y Familias de una Ciudad Histórica. La Calle Real de Santa Cruz de La Palma, Madrid, 1995
RODRÍGUEZ, Gloria. La Iglesia de El Salvador en Santa Cruz de La Palma.
- Idem- La Platería Americana en la Isla de La Palma.
VV.AA., Gran Enciclopedia de El Arte en Canarias. Gobierno de Canarias
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sábado, 16 de mayo de 2009

XXXIX Fiesta de Las Madres Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves

El próximo domingo 31 de mayo de 2009 tendrá lugar el emotivo homenaje que se tributa anualmente a la Virgen de Las Nieves “como Madre de todos los palmeros y, en general, a todas nuestras madres”.

La Fiesta de Las Madres se celebra en honor de la Virgen, de nuestras madres –tanto vivas como difuntas- y de la propia Isla en representación de la Madre Naturaleza.

Fue instituida en 1971, por lo que en esta edición se cumple su fiesta número treinta y nueve. Debido al arraigo que ha alcanzado en el Pueblo Palmero, se trata de la segunda fiesta mariana más importante del año en el Real Santuario, tras las Fiestas Mayores de Agosto.

Tras tomar posesión de la parroquia el 11 de octubre de 1970, el actual rector del Santuario, don Pedro Manuel Francisco de Las Casas, instituyó esta celebración conjuntamente con los entonces llamados “Coros y Danzas de la Sección Femenina”.

Patrona inmemorial de la Isla de San Miguel de La Palma, los orígenes de su culto se pierden en un pasado tan remoto como oscuro, y ha sido motivo de debate insular en todo tiempo. Como escribía en 1753 el dominico palmero fray Luis Tomás Leal en el prólogo de la novena a la Morenita, “ignórase el quándo, quién y de dónde vino aquel portentoso simulacro, que es de piedra, y no muy sólida, de tres quartas de alto, de color clarimoreno y con la preeminencia de todas las señales que, según arreglada crítica, califican por extraordinarias y milagrosas otras santas imágenes”.

Tras un concierto musical en la Plaza interpretado por la Banda Municipal San Miguel de Santa Cruz de La Palma, a las 11:30 de la mañana dará comienzo la solemne Eucaristía concelebrada en el interior de la suntuosa iglesia, centro espiritual de La Palma por antonomasia. Presidirá y predicará el palmero don Antonio Manuel Pérez Morales, Vicario General de la Diócesis y Delegado Diocesano de Catequesis. Transmitirá en directo la emisora “Cope La Palma” y colaborará el Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.

La Virgen es una pequeña efigie de estilo románico tardío del siglo XIV y se muestra sobrevestida para su culto. Varios investigadores, entre los que se encuentran el prestigioso profesor palmero Pérez Morera, han considerado su posible origen sevillano. El desaparecido Fernández García –figura importante en la creación de esta fiesta mariana que nos ocupa- escribió que es “una obra gótica con reminiscencias románicas”. Mide 57 cms. y está realizada en barro cocido, material en el que modelaron sus esculturas los artistas flamencos o franceses activos en la ciudad hispalense en el siglo XV. Hernández Perera nombraba como ejemplos de ellos a Lorenzo Mercadante de Bretaña o Miguel Perrín. Otros estudiosos, como el Marqués de Cubas en 1694, señalaban que es de “barro portugués con letreros en la orla o manto que no pueden leerse”. También es curioso señalar que la beata María de San José, en 1680, tuvo la revelación de que la imagen de la Negrita había sido formada por los ángeles del cielo de “la columna en que fue azotado el Señor”

Participarán en la celebración: la Rondalla de la Agrupación Folklórica “Nambroque de La Palma”, el Coro Parroquial de San Francisco de Asís, la Banda Municipal de Música “San Miguel de La Palma”, la Banda de Cornetas y Tambores “Gayfa” (agrupaciones todas de la capital palmera) así como varios poetas de la Isla.

Recordemos que la “Gran Señora de La Palma” también ostenta el mismo título honorífico en los siguientes municipios: Santa Cruz de La Palma (1942), Los Llanos de Aridane (1964), Fuencaliente de La Palma (1982), Breña Baja (1992), Breña Alta (1994), Puntallana (2004), Villa de Mazo (2005), San Andrés y Sauces (2005) y Tijarafe (2005). Curiosamente también lo es del municipio tinerfeño de Güimar. Otros Ayuntamientos palmeros se están uniendo a la iniciativa y están tramitando los preceptivos expedientes, como es el caso de Puntagorda, etc.

Al término de las solemnidades intramuros, aproximadamente a la una del mediodía, la Virgen –imagen mariana más antigua y que más riquezas atesora de Canarias- saldrá en procesión en torno al templo. Una ocasión excepcional para apreciar de cerca de la sagrada imagen durante la cual recibe la veneración directa y especial de su pueblo. Numerosas personas se arremolinan en torno a sus andas para poder cargarla durante unos instantes y así dar cumplimiento a una promesa; otras para besarle el manto o el baldaquino de plata y hacerle una petición, etc. Será su primera salida procesional este año. Más de quince veces saldrá durante el mes de agosto tras las novenas y solemnes Eucaristías. Recordemos que su onomástica se celebra el 5 de ese mes y tiene carácter festivo en toda la Isla.

Una antigua tradición, recogida en el siglo XVIII por el erudito Viera y Clavijo, señala que la Virgen estaba en la Isla antes de la llegada de las tropas castellanas del Adelantado Fernández de Lugo a finales del siglo XV y que en una Bula Pontificia de Martino V fechada en 1424, ya se hace mención de una capilla bajo la advocación de “Santa María de La Palma”. Existen indicios para pensar, como dijera el profesor Pérez Morera, “que el santuario fue fundado o superpuesto sobre algún lugar que los aborígenes consideraban sagrado”.

Para la procesión estará colocada en sus andas de baldaquino de plata repujada y decorada con motivos barrocos. Datan de 1665 y son las más antiguas del Archipiélago. Estas andas, junto con el resto del altar trono festivo despiezado en 42 trozos -compuesto por el sagrario, el frontal, las barandas, las gradas, etc.- son llevadas, como cada cinco años, en alegre romería en la tradicional “Bajada del Trono” hasta la Parroquia Matriz de El Salvador. La última se celebró el 3 de julio de 2005 y la próxima el mismo mes de 2010. En la capilla mayor de ese templo se arma y aguarda bajo dosel de terciopelo y oro la llegada de la Virgen dos semanas después. Recordemos que la Bajada Lustral fue instituida en 1650.

Desfilarán en la procesión de la Virgen las últimas incorporaciones artísticas al Museo Sacro del Santuario (cuando se inaugure será el único en su estilo en Canarias): un óleo sobre lienzo del Papa Benedicto XVI (del pintor egipcio Mohamed Osman) y la Bandera Oficial de la Santa Sede (con el escudo pontificio bordado en hilos de seda y oro), entre otras donaciones. En la edición pasada desfilaron en la procesión unos óleos sobre lienzo del Santo Hermano Pedro de Betancourt (de Huggo Pitti), así como los de Nuestra Señora de Las Nieves y San Miguel Arcángel (ambos de Cuzco, Perú).

A la “Fiesta de las Madres” acudirán devotos peregrinos y orgullosos romeros de toda la Isla. En aquellos años en los que no se celebran comicios electorales a finales de mayo, siempre esta celebración tiene lugar el último domingo de ese mes. Todos los caminos, una vez más, conducirán a Las Nieves. Como curiosidad digamos que tiene el honor de haber sido el primer Real Santuario nombrado en Canarias, título que ostenta desde que en 1649 fuera acogido por Felipe IV bajo su Real Patronato.

Existe un curioso mandato del Lcdo. Aceituno al mayordomo de la Virgen, Bartolomé de Morales, fechado el 6 de septiembre de 1576. En él le ordena que tuviera mucho cuidado de que no comieran ni durmieran en la ermita los vecinos que iban a velar a la “Señora” y que no bailaran en veinte pasos alrededor del templo, bajo pena de 6 reales en caso que se “perpetrara alguna danza”. Prohibición que luego fue ratificada en 1629. Recordemos que la imagen de la Patrona Palmera fue canónicamente coronada el 22 de junio de 1930 y que en esta edición se cumplen 79 años de este privilegio pontificio otorgado por el Papa Pío XI.

Para sobrevestir a la sagrada imagen, se eligió para esta edición un magnífico y valioso traje de seda confeccionado en rico brocado de primavera muy antiguo. Está entretejido con hilos de oro. Se denomina “primavera” ya que el dibujo se basa en muchas clases de flores. En este caso concreto, la que más predomina es el clavel. Tras muchos años de no habérsele puesto, este lujoso vestido fue escogido entre la veintena de valiosos trajes completos de diversos colores que posee “ASIETA”. Así es como también se conoce a la “Morenita”. Son las siglas de –entre otras interpretaciones- “Alma Santa Inmaculada En Tedote Aparecida”. Según la leyenda está inscrita en la espalda de la imagen. Algo que, sin embargo, no se ha podido comprobar.

En el último tercio del siglo XVI se inició la costumbre de sobrevestir a la sagrada escultura, con tocas, mantos, joyas y sayas. El progresivo deterioro sufrido por el paso del tiempo obligó a encerrar la imagen bajo una campana textil. Así quedó configurada su iconografía tal y como la conocemos, embutida dentro de una percha triangular de corte barroco. El pueblo la ha venerado siempre bajo esta apariencia y descubrir su interior es un tabú que hasta ahora no ha sido desvelado. Paz y Morales decía en 1920 que esta forma exterior es la “propia de las imágenes de la Edad Media, teniendo para acomodarle los vestidos dos brazos añadidos, lo mismo que otro Niño Jesús que se pueden mover y separar de su cuerpo a voluntad. En sus vestidos usa de todos los colores, menos el negro, abuso intolerable y que debiera ordenarse el blanco como el único y exclusivo”.

El vestido elegido para la edición de 2008 fue un magnífico traje verde claro muy antiguo, confeccionado en rico brocado. Está entretejido con hilos de oro, de modo que este metal forma en la cara superior unas grandes flores briscadas de diversas tonalidades. No se le ponía después de unos quince años; en el año 2007 se la revistió con otro valioso traje verde como símbolo de la frondosidad y el verdor de los campos de Villa de San Andrés y Sauces que tuvo el honor durante esta fiesta de entregarle los atributos como su “Alcaldesa Honoraria y Perpetua”. También fue elegido por ser precisamente el color de la Virgen de la Montaña, Montserrat -Patrona de ese municipio-. El año anterior se eligió un traje verde claro y luminoso confeccionado en oro y plata y riquísimas telas del siglo XVIII en honor a Villa de Mazo, como símbolo de la campiña y sol de sus costas y por el mismo motivo. El año 2005, se le colocó un precioso y rico traje rojo en honor a San Juan Bautista (color de la sangre derramada en su martirio), patrón de Puntallana, al ser este municipio el que honró a la Patrona Insular con el mismo título; y así un largo etcétera.

Antes de la entrada de la Virgen en el templo, y de que le sean tributados los honores reales por las dos bandas mencionadas, tendrá lugar la ofrenda floral y poética y la exhibición folklórica.

La ofrenda floral a la “Virgen Negra de La Palma” la iniciará doña María Anunciación Pérez San Juan, esposa del alcalde de Santa Cruz de La Palma, don Juan Ramón Felipe San Antonio, representantes este año de los matrimonios de la Isla. La pareja estará acompañada por diversas representaciones infantiles y juveniles de las parroquias de La Palma. Previamente desfilarán los niños y las niñas portando cestas de flores durante la procesión delante de la Patrona, mientras que la mencionada dama sostendrá un cojín de terciopelo rojo bordado en oro sobre el que irá una rosa natural. Ésta será colocada en las manos de Nuestra Señora de Las Nieves junto a la “Rosa Áurea” de oro macizo que le regalara doña Manuela Sotomayor en 1960 y que lleva en las grandes solemnidades A los aplausos de los presentes se añadirán el repique de campanas y la explosión de voladores. Emotivo instante en el que se volcará más de una lágrima.

La concentración espiritual y majestad icónica que emana del rostro de esta imagen, esquemáticamente idealizado, refleja lo eterno y sobrenatural. Pérez Morera continuaba diciendo que “tal vez a ello se debe la poderosa atracción que ejerce sobre quien lo contempla y la devoción despertada a través de los siglos”. Fray Diego Henríquez en 1714 decía: “el rostro es perfecto y lleno; los ojos, rasgados y abiertos que parecen mirar a todas partes; las mejillas rosadas; el color moreno, no con exceso obscuro; ostenta majestad y mueve a veneración y devoción…”

Los numerosos niños y niñas que han participado en la procesión portando ramos y cestas de flores las repartirán, una vez bendecidas por el sacerdote, a todas las madres presentes en la Plaza del Santuario.

Habrá un recuerdo especial para las madres difuntas. Se interpretará por Coros y Banda el “Himno a la Madre”, con letra de don Gumersindo Galván de las Casas y música de don Felipe López Rodríguez, ambos fallecidos.

Hasta hace unos años, la Virgen paraba y era girada unos instantes hacia la ventana de la casa parroquial para saludar a la madre de don Pedro Manuel, rector del Santuario, quien ya muy anciana no podía asistir a la procesión. Unos instantes cargados de emoción. El descanso de la procesión dejó de hacerse una vez falleció la señora.

El fervor del pueblo imploraba su auxilio cuando alguna catástrofe asolaba la isla: epidemias, volcanes, langosta, sequías… Uno de los tantos prodigios que se le atribuyen fue el que sucedió en 1646, cuando se extinguió el primer volcán de Fuencaliente, día en que, según recogen las actas del Cabildo, “amanecieron las cumbres de esta isla llenas de nieve”.

Varios poetas de la Isla rendirán homenaje a la Virgen ofreciéndole algunas piezas poéticas y la premiada agrupación “Nambroque de La Palma” hará la ofrenda folklórica, consistente en danzas y cantos de la “Patria Chica”, ataviados con los preciosos trajes tradicionales.

“Coros y Danzas Nambroque de La Palma”, de la capital (Medalla de Oro de Canarias en el año 2004, entre otros muchos galardones), ha venido clausurando – no ha sido así en algunas ediciones en la que los diversos pueblos de la Isla la han nombrado Alcaldesa Honoraria y Perpetua - el emotivo acto ante la venerada Imagen y la concurrencia. Esta admirada agrupación folclórica inició esta entrañable fiesta de “Las Madres” conjuntamente con el Santuario y el desaparecido investigador palmero Alberto- José Fernández García hace ya treinta y nueve años.

José G. Rodríguez Escudero
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sábado, 2 de mayo de 2009

Las Cruces de Mayo - Santa Cruz de La Palma

El día tres de Mayo, la capital de La Palma celebra la onomástica de la Santa Cruz, primer símbolo cristiano, desde que el Adelantado Don Alonso Fernández de Lugo lograra fundar la ciudad en esa misma fecha en el año 1493. A partir de entonces, Santa Cruz de La Palma conmemora anualmente esta efeméride, engalanando profusamente todas las cruces que salpican todo su territorio y declarando ese día festivo en la localidad. Este año de 2009 se festejará en ese día el 516 aniversario de la fundación de la Muy Noble y Leal Ciudad.

Procedente del latín cruz, crucis, ésta es la insignia y señal del cristianismo, en memoria de haber padecido martirio en ella Jesucristo. Se trata de un patíbulo formado por un madero hincado verticalmente y atravesado en su parte superior por otro más corto, en los cuales se clavaban o sujetaban las manos y pies de los condenados a este suplicio.

La Cofradía de la Vera Cruz, una de las más antiguas e importantes de la Isla, fundada en el Convento de San Francisco con Bula del Papa Paulo III en 1558, tenía entre sus cometidos la celebración de la fiesta de la “Invención de la Santa Cruz, misa cantada, de la Cruz, todos los viernes del año, y la Benedicta los viernes de cuaresma por la tarde”.

Esos días, la Comunidad religiosa de Padres Franciscanos salía en Via Crucis hasta la ermita del Cristo de El Planto con “un numeroso acompañamiento del pueblo”. Aun existe un pequeño Calvario erigido a espaldas de la pequeña iglesia en recuerdo del lugar donde el pueblo hacía penitencia. Era costumbre asistir a la procesión muchas “personas cargadas con algunas insignias de la pasión y cubiertas con el morado saco de penitentes, cuyo disfraz encubrió más de un crimen”.

La trágica leyenda de “La Cruz de Los Pasitos”, precisamente, tuvo como protagonista a un enamorado celoso, disfrazado de penitente en esa procesión, que mató a su prometida, hundiéndole un puñal “hasta el pomo en el corazón”. En memoria de aquel trágico suceso, en el mismo sitio que se perpetró el crimen, colocaron al día siguiente una Cruz, “y todavía el caminante al pasar por aquel sitio murmura una oración”.

Aun se encuentra, también en Los Pasitos, una cruz con una lápida que dice: “Aquí murió alevosamente asesinado en la noche del 23 de septiembre de 1906 el ilustre abogado e hijo de esta ciudad, don Siro González de las Casas”. Otro asesinato en el mismo lugar por cuestión de celos, unos dicen amorosos y otros dicen económicos… y nuevamente, otra Cruz como recuerdo de un sangriento suceso.

En el Diario de Avisos del 11 de abril de 1963, el canónigo don Luis Van de Walle y Carballo, confirmaba que, uno de los “Lignum Crucis” : “…se pone a la veneración y adoración de los fieles el Viernes Santo y el tres de mayo en que se acostumbra hacer procesión con ella hasta la Cruz de la Pasión”.

En total la Isla posee tres reliquias verdaderas del Santo Madero: una en el Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves, otra en la Capilla de la Venerable Orden Tercera (hoy Orden Terciaria Franciscana) -templos de la capital palmera-, y la última en la parroquial de San Pedro de Breña Alta.

Era frecuente que los caballeros fundasen capellanías en honor a la Santa Cruz, entre otras muchas advocaciones. Tal es el caso del Capitán don Felipe Poggio Monteverde, hermano del célebre don Juan Bautista (“afamado poeta y benemérito sacerdote”), en cuyo testamento agregó a la capellanía familiar “otras dos misas rezadas más al año, la una el día de la Santa Cruz y la otra el de San Pedro Apóstol”. El escribano público Andrés de Huerta “autorizó ambas fundaciones, en 25 de abril de 1723”.

Todos los años se celebra la “Exaltación a la Santa Cruz”, enramándose todas las que se distribuyen por la población, si bien su presencia se manifiesta por todos los puntos de nuestra Isla.

No sólo se adornan las que se encuentran apostadas en los exteriores, descansando sobre las paredes, en azoteas, en encrucijadas, rematando fachadas, balcones, recordando accidentados u obras finalizadas sin muertes, etc., sino también el los interiores de algunas casas.

A las exteriores, se les cambia el forro de tela que las cubría desde el año anterior y se sustituye por otra nueva. Se entronizan en bellos altares efímeros cuajados de flores, plantas, banderas, etc. y que pujan con alzarse con algún premio o simplemente para la admiración de propios y ajenos, siguiendo con la tradición familiar o del barrio.

También hace tiempo, en torno a las cruces, la fiesta se arropaba con loas (algunos las llamaban “las lobas”) y, mediante curiosos artilugios mecánicos, “aparecía” la cruz en el altar o en el escenario. Con alguna rara excepción, la “aparición” con tramoyas ya no se realiza, lamentablemente.

El etnógrafo Pérez Vidal, en un número especial de Diario de Avisos en 1945, con motivo de las Fiestas Lustrales, destacaba con énfasis: “si la cruz es con aparición, el gentío que se reúne y se apretuja a presenciarla es enorme. Las más sencillas transfiguraciones, cualquier simple cambio de apariencia, entusiasma al soñador pueblo isleño, amigo de fugarse de la realidad”.

Aunque hoy en día se guardan celosamente algunas de las letras de estas loas al Sagrado Madero, el número de la “aparición” se ha sustituido por lo que se ha llegado a denominar “cuadros plásticos”, esto es, estampas estáticas de personajes bíblicos o costumbristas en el que se suele leer algún texto alusivo.

Se cree que esta exquisita puesta en escena es una derivación de los fastuosos autos sacramentales barrocos que han perdurado a través de los tiempos y que se han transformado adaptándose a las nuevas formas y pasando de los cultos e ilustrados autores de los impresionantes carros triunfales y loas que se representaban en la preciosa capital de La Palma, al pueblo llano quien lo ha interpretado de estas ingeniosas maneras.

Un ejemplo de cantar que se entonaba en la peregrinación a la cruz de turno es: “Pronto pastores/ ramos de flores,/ la Cruz de Mayo/ nos llama ya/ ¡Qué floridita,/ qué enramadita,/ qué hermosa estará!”

Antiguamente se enramaban las cruces de las casas de las personas más adineradas y con un estatus social más alto. Ponían la cruz dentro de las viviendas, en un lugar privilegiado, y la adornaban con todas las joyas y prendas. Se reunían las familias por las noches e iban a visitar otras cruces. Éstas pujaban por ser las más originales y más bien decoradas y suntuosas. En los grandes salones se hacían bailes y fiestas muy animadas, con familiares, vecinos y amigos.

La belleza ornamental se consigue mediante combinaciones de vegetales, telas, alhajas y otros objetos de gran valor. Era frecuente la escenificación en algunas de las cruces parodiando temáticas de cualquier índole.

Se exponen unos muñecos grotescos de tamaño natural, denominados “mayos”, simpáticas figuras hechas de trapo que adornan la escena. Representan distintos temas y actitudes, colocadas en diferentes lugares, como formando pasillos hacia la cruz, o en varios rincones de sus alrededores, custodiándola, como en balcones, ventanas, muros, azoteas, bancos, tapias, etc.

Antiguamente era más común que los mayos fueran rellenos de paja o pinillo, pero con la evolución de los tiempos y de los materiales, esta tradición ha ido perdiéndose, rellenándose ahora con guatas, periódicos, trapos, muselina, papel, etc., calzándose con zapatos viejos... Antes se teñían el pelo de soga con cochinilla o con pastillas que venían para colorear la ropa, pero ahora se hace de hilo, etc.

Esta costumbre se pierde en el recuerdo, aunque es muy frecuente en lugares de la Península y Portugal la realización de muñecos. En La Palma también se halla algún ejemplo puntual y suelto en Las Breñas, Mazo y en Tazacorte.

La periodista palmera Hernández Pérez en su trabajo La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, recoge la comparación que el prestigioso investigador Cirilo Velázquez hace de los mayos palmeros con “los homónimos de la isla de Terceira (Azores) y de Machico (Madeira)”. La confección y los temas elegidos son muy similares a los de La Palma, si bien los mayos, que en aquellas islas se colocan el uno de mayo (como aquí antes), no están relacionados “como los palmeros con la cruz”.

Dentro de la capital, ha perdurado en pagos como Velhoco, etc. gracias al esfuerzo de personas y asociaciones de vecinos. Un ejemplo de esta última fue “Zeloy” en la Barriada de Las Nieves que recuperó esta bella tradición entre 1982 y 1999, fechas en las que estuvo de Presidenta doña Marina Duque. Lamentablemente, los mayos dejaron de hacerse aquí.

Recordemos en las últimas ediciones, la gran profusión de mayos y adornos a lo largo de la conocida como Calle del Tanque. Una magnífica decoración muy típica, muy nuestra, que ojalá se copiase en el resto de lugares de nuestra bellísima ciudad.

Este itinerario nos recuerda el Via Crucis que hicieron los frailes franciscanos después de la conquista de La Palma, mediante la instalación de cruces en todo el recorrido en los alrededores del Real Ex convento de la Inmaculada Concepción, hoy templo de San Francisco de Asís.

Recordemos que el vía crucis es el “camino de la cruz”, un sendero señalado con diversas estaciones de cruces o altares, que se recorre rezando en cada una de ellas, en memoria de los pasos que dio Jesucristo en su camino hacia el Calvario.

Nos recuerda el querido vecino Antonio García, el encargado de enramar la cruz llamada “Columba”-por llamarse así una señora que estuvo con sus abuelos desde pequeña y era quien se ocupaba de adornarla-, que esta cruz tiene aún una de las maderas originales de aquel primitivo via crucis. Ha sido galardonada en numerosas ocasiones con el primer premio en la categoría tradicional que concede el Jurado que se desplaza por todos los rincones de la ciudad, visitando cada una de las cruces presentadas en cada edición.

La categoría tradicional ampara a las cruces que se enraman con motivos históricos y prendas. En el ámbito de la categoría libre se puede representar cualquier motivo, tomándose más en cuenta la imaginación y siempre se confecciona con productos naturales. Así lo confirmaba Armenia Pérez Pérez, encargada de la Cruz de Mirca. Antiguamente ésta se encontraba en el fondo del barranco, pero cuando se creó la asociación de vecinos, se decidió que se pusiera en la carretera.

En el año 1999, en la mencionada asociación “Zeloy”, como nos recuerda la que fue su presidenta, Marina Duque, se hizo un homenaje a la Lucha Canaria con 180 mayos, con los que también se adornaron las calles y los balcones.

Originalmente, estos peleles se colocaban estratégicamente durante la madrugada del primero de mayo, “detrás de la puerta en forma conveniente para que al entrar en la casa el visitante cayese encima de éste”. Había un dicho antiguo que manifestaba: “quien no se levanta temprano, el primero de mayo, se le mete el mayo por e …(trasero)”. También se oía decir que “si no nos levantamos temprano, nos pasamos el mes de Mayo, desmayados”.

José Pérez Vidal, erudito folclorista palmero decía: “En la tradición oral, han sobrevivido como recuerdos, posiblemente relacionados con las fiestas mayas en los pasados siglos, las prácticas de los peleles llamados mayos y la madrugada del primero de este mes, para que no se ‘meta mayo’ en el cuerpo”.

La periodista Hernández Pérez nos informaba en su estudio sobre las fiestas y tradiciones de La Palma, de que “lo de madrugar se seguía con todo rigor y cuidado. El día de la víspera se acostaba a la hora de las gallinas para levantarse a medianoche. Si estaban dormidos al entrar el mes de mayo, éste se les metía en el cuerpo – se les “metía mayo”- y las consecuencias no podían ser más desagradables; todo el mes estaba el dormilón destemplado de la barriga”.

Se empezaban a reunir los trapos por el mes de abril, en zonas de la capital como Cajita Blanca, Timibúcar, Baltasar Martín, San Telmo…, y cada familia hacía un “mayo” al que caracterizaban de acuerdo a un gusto muy particular: se le daba la forma de un vecino simpático que tuviera alguna anécdota o famoso por cualquier circunstancia… y se colocaba el primero de mayo, no como ahora, que se ponen en la Víspera de la Cruz.

Así, un año se hizo en la Barriada del Pilar un mayo que imitaba al famoso Julián Gotera, con su transistor y su bata azul, que salía de una alcantarilla… un simpático y querido personaje muy conocido por todos en esta capital.

En la zona norte de la capital, en el margen izquierdo del barranco de los Dolores (hoy Avenida del Puente), se asentaron en los alrededores del convento franciscano, los gremios de artesanos, las clases más populares y menos favorecidas económicamente. Es precisamente en esta parte de Santa Cruz donde hay mayor concurrencia de “mayos”, justo en la zona de influencia seráfica, orden humilde y caritativa.

Justo al contrario ocurre al otro lado sur del barranco, donde se instalaron los dominicos, los regidores, la suntuosa parroquia matriz de la isla, el Cabildo, los nobles y las familias más poderosas y caballeros más adinerados. Es aquí donde surgió una decoración lujosa, de ricas telas, joyas impresionantes, bellas flores, etc. También se adornaban con prendas “en el otro lado” aunque en este margen derecho no proliferaron los mayos.

Antiguamente se hacían las fiestas en honor a la Cruz Gloriosa con romerías típicas hacia la “Cruz del Tercero” en la Alameda (llamada así porque fue la que se colocó dando por finalizada la conquista de la ciudad y la Isla el tres de mayo).

Nos cuenta el alcalde constitucional don Juan Bautista Lorenzo Rodríguez que: “… el 9 de octubre de 1783, entre once y una y una del día, corrió el barranco de Santa Catalina con tanta abundancia de agua y tan fuertes estragos, que serán memorables por muchos años. Se llevó 7 casas y arruinó otras muchas de las inmediaciones; llevose la Cruz del Tercero y la de las Damas con sus plazas respectivas; perecieron dos hombres y una niña y muchos se libraron de milagro. Fue la causa haberse quemado los montes en julio por descuido de uno que llamaban el Gallo, natural de Las Nieves”.

En la base de piedra volcánica de la nueva cruz -emplazada en el mismo lugar que la original después de la catástrofe-, se haya una lápida que reza: “3 de mayo de 1893. Primera Conmemoración y Cuarto centenario de la Conquista de la Isla de San Miguel de la Palma terminada el 3 de mayo de 1493. ¡Gloria a los Héroes Españoles y a los Héroes Guanches! Unos y otros derramaron su sangre por su Patria.”

En la mañana del día tres se celebra una Misa de Campaña junto a esta Cruz del Tercero, la cual se adorna magníficamente montándose a su alrededor un altar efímero cuajado de flores y banderas.

Estas fiestas también contaban con bailes folklóricos en el Circo de Marte y en la Plaza de Santo Domingo. Asimismo, a los niños se les estaba reservado en estos festejos diferentes juegos, como la carrera de sortijas, de sacos, etc.

Las fiestas de mayo se prolongan durante todo el mes, con un amplio programa de festejos (unos años mejores que otros) que abarcan, desde las concurridas verbenas en los barrios hasta las bellísimas exposiciones de plantas y flores en diferentes plazas de la ciudad, como la de España y de San Francisco. Desde obras de teatro, números de danza, conciertos y actuaciones musicales diversas, hasta festivales de cuentos, animaciones infantiles y cross popular. Se pretende recuperar la “Batalla de las Flores para esta edición de 2009. Desde encuentros folklóricos hasta dianas floreadas y pasacalles con los “Gigantes y Cabezudos”. Misas y procesiones, como la de la imagen de San José Obrero en Mirca, o la “Cruz del Fraile” en la Dehesa (una de las más antiguas y más galardonadas), la “Cruz Gloriosa” en la Parroquia Matriz de El Salvador y por último la Virgen “Morenita”.

La “Cruz del Fraile” de la Dehesa ha venido reproduciendo en los últimos años edificios antiguos, casas solariegas, fachadas de templos palmeros… Es una de las más antiguas de la Isla, ya que es la más cercana al Santuario de Las Nieves y es desde donde partían la totalidad de caminos a todos los pueblos de La Palma. Así lo confirmaba Juan Ramón, encargado de la Cruz y presidente de la asociación de vecinos de La Dehesa durante varios años. Una cruz cuyo altar efímero se confecciona con maderas pintadas a base de extractos de plantas de la tierra.

El Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad publica una ruta de cruces de mayo para que cada uno pueda orientarse acerca de su ubicación y de facilitar el recorrido, tanto en el casco urbano como en los barrios. Por ejemplo, en la edición del año 2000, se habían inscrito un total de 21 cruces, desde la de la Plaza de la Virgen de la Luz hasta la de la Cruz del Barranco de Espino en Velhoco, pasando por la de la Encarnación, etc.

Como colofón especial a todas estas fiestas, se celebra en el Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves, la llamada “Fiesta de Las Madres”, un emotivo homenaje a la Virgen y a todas las madres, tanto vivas como difuntas de la isla, y que en este año de 2009 cumple su trigésimo octava edición.

Se incluye una Misa Solemne ante la Patrona, el Panegírico de las madres, la Procesión de la Venerada Imagen y las ofrendas floral, poética y folklórica, con diferentes poetas de la isla, la banda municipal de música “San Miguel” y la de cornetas y tambores “Gayfa”, así como de grupos ataviados con la preciosa vestimenta típica. Se le hace entrega a la Virgen de una flor natural así como a todas las madres de la plaza.

En el preciso instante en el que se le coloca la rosa en las manos –o en el manto- de la Virgen, hay un gran estruendo de voladores, repique de campanas y un fortísimo aplauso. Se canta el Himno a la Madre y se vierten muchas lágrimas de la gran emoción. Si no es año de elecciones, no se celebrará el último domingo de mayo, sino otro anterior. A veces se ha elegido el primero, coincidiendo con el Día de las Madres instituido socialmente .

Volviendo al día de la Onomástica de la Santa Cruz, el tres de mayo, y después de la solemne función religiosa concelebrada, a la que acuden todas las autoridades civiles y militares, tanto locales, insulares como una amplia representación de las regionales. Está presente también el Pendón de la Conquista -o Pendón Real-, que previamente sale desde el Ayuntamiento y al que se tributan los honores reales. Tras la Misa se inicia la procesión de la Santa Cruz, Patrona titular de la ciudad –junto con Santa Águeda-, escoltada por varias bandas de música tras la cual tiene lugar una gran exhibición pirotécnica y una verbena, etc.

Lamentablemente, ya no acude el ejército, por lo que se ha prescindido así de uno de sus tradicionales elementos que aportaban más majestuosidad y empaque al evento. Esta privación ha suscitado grandes, lógicas y dolorosas polémicas. Es curioso que sólo ocurra en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, y no así en el resto de España. Habría que estudiar con detalle el por qué de esta excepción.

No es extraño encontrar en las iglesias de todo el Archipiélago grandes cruces cubiertas de plata como una demostración de la extraordinaria devoción que alcanzó en nuestras islas este símbolo cristiano. Así lo indica también la presencia de numerosas capillas y calvarios por toda la geografía y el lujo con que una sociedad enriquecida como la nuestra adornó sus representaciones. Una costumbre de cubrir con plata estas cruces de madera que se inició en el siglo XVII.

Estamos, por lo tanto, ante una fabulosa cruz de plata en su color sobre un alma de madera. De medidas tiene 132 cms de altura y 93 cms de brazos; las perillas, de figura de piña rodeada de hojas muy carnosas que rematan los brazos tienen 14 cms.

Se halla entronizada en una peana, en forma de copa, de 54 x 40 cms en su parte más ancha y 45 cms de altura. Tiene una inscripción en su base que en la que se lee: “Dio esta Cruz a la Yglesia Parroquial de Ntro Sr. San Salvador, Don Simón Florencio Res. Montero Vble. Beneficiado y Rector de dicha Yglesia y Comss. Del Sto Oficio/ Año de 1726”.

Efectivamente, Simón Florencio Rodríguez Montero -Comisario de la Inquisición y Beneficiado de El Salvador- había donado a esta parroquia matriz la magnífica cruz procesional con la que se conmemora el 3 de mayo en la onomástica del Santo Madero. Gran devoción tuvo el donante por este símbolo eclesiástico; de las sesenta misas de su capellanía, las tres primeras fueron a la Invención de la Santa Cruz, al Triunfo de la Cruz y a la Expectación de la Cruz.

La gran Cruz, cuya presencia en el tesoro del suntuoso templo matriz se cita por primera vez en el Inventario de 1782 (“vna cruz grande con su peana para el día de la invención”), es de sección hexagonal y lleva una decoración relevada de carácter vegetal que recubre sus caras y un cordón de separación entre ellas.

Como documento curioso sobre una anécdota producida dentro de la Parroquia Matriz de El Salvador durante la celebración de la fiesta de la “Gloriosa Santa Cruz”, se guarda una carta dirigida al Venerable Beneficiado de la Parroquia de San Andrés (municipio norteño palmero), D. Francisco Ignacio Fierro, por el Obispo de la Diócesis Fray Valentín de Morán, de fecha 25 de mayo de 1755.

Se explica allí cómo “había intentado Don Pinto de Guisla asistir a la procesión de la Cruz con el sombrero puesto aun dentro de la iglesia”. La misiva obispal continúa “bien ha hecho V. md en hacerlo quitar, y lo mismo ejecutará siempre que se ofrezca pretender esa y otras extravagancias del mismo tenor, que quiere introducir como Caballero, portándose como si nunca hubiera habido en estas islas otro, sin considerar que los muchos que hoy hay, y en todos tiempos ha habido, no han inquietado con semejantes intentonas el sosiego público”.

Esta fue una fiesta regulada por el antiguo Cabildo de la Isla. Así se desprende de las ordenanzas de 1611, donde se manda que “los Mayordomos de los oficios saquen los días de Corpus Christi y San Miguel y Santa Cruz de Mayo y en todos los demás días generales los Pendones para acompañar las procesiones, so pena de 20 días de Cárcel con más de 1.000 mrs aplicados por tercios, Juez, denunciador y Propios”. También se ordenaba la limpieza pública y el barrido de calles por las que pasaban las procesiones, entre ellas, la de la Cruz.

La referencia más antigua que se conoce de esta hermosa costumbre del enramado de las cruces la encontramos en la Subida Lustral de la Virgen de Las Nieves en 1765. Así, cuando la Patrona retornaba en procesión por las calles capitalinas hacia su Santuario, “estaba una cruz, que es la del noveno passo, con el major ornato y compostura de prendas, talcos y galones”.

También la comitiva se encontró nuevamente con “una cruz que es la del octavo passo, con la mejor belleza compuesta de joyas y otras prendas en gran número y muy hermosas escarchas”.

José Guillermo Rodríguez Escudero

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