Últimas Noticias de La Palma

Esta web contiene las noticias de La Palma publicadas hasta el 12 de diciembre de 2015, desde ese momento, todas las noticias estarán publicadas en la nueva web www.mundolapalma.es

Últimas Noticias de La Palma


sábado, 16 de mayo de 2009

XXXIX Fiesta de Las Madres Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves

El próximo domingo 31 de mayo de 2009 tendrá lugar el emotivo homenaje que se tributa anualmente a la Virgen de Las Nieves “como Madre de todos los palmeros y, en general, a todas nuestras madres”.

La Fiesta de Las Madres se celebra en honor de la Virgen, de nuestras madres –tanto vivas como difuntas- y de la propia Isla en representación de la Madre Naturaleza.

Fue instituida en 1971, por lo que en esta edición se cumple su fiesta número treinta y nueve. Debido al arraigo que ha alcanzado en el Pueblo Palmero, se trata de la segunda fiesta mariana más importante del año en el Real Santuario, tras las Fiestas Mayores de Agosto.

Tras tomar posesión de la parroquia el 11 de octubre de 1970, el actual rector del Santuario, don Pedro Manuel Francisco de Las Casas, instituyó esta celebración conjuntamente con los entonces llamados “Coros y Danzas de la Sección Femenina”.

Patrona inmemorial de la Isla de San Miguel de La Palma, los orígenes de su culto se pierden en un pasado tan remoto como oscuro, y ha sido motivo de debate insular en todo tiempo. Como escribía en 1753 el dominico palmero fray Luis Tomás Leal en el prólogo de la novena a la Morenita, “ignórase el quándo, quién y de dónde vino aquel portentoso simulacro, que es de piedra, y no muy sólida, de tres quartas de alto, de color clarimoreno y con la preeminencia de todas las señales que, según arreglada crítica, califican por extraordinarias y milagrosas otras santas imágenes”.

Tras un concierto musical en la Plaza interpretado por la Banda Municipal San Miguel de Santa Cruz de La Palma, a las 11:30 de la mañana dará comienzo la solemne Eucaristía concelebrada en el interior de la suntuosa iglesia, centro espiritual de La Palma por antonomasia. Presidirá y predicará el palmero don Antonio Manuel Pérez Morales, Vicario General de la Diócesis y Delegado Diocesano de Catequesis. Transmitirá en directo la emisora “Cope La Palma” y colaborará el Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.

La Virgen es una pequeña efigie de estilo románico tardío del siglo XIV y se muestra sobrevestida para su culto. Varios investigadores, entre los que se encuentran el prestigioso profesor palmero Pérez Morera, han considerado su posible origen sevillano. El desaparecido Fernández García –figura importante en la creación de esta fiesta mariana que nos ocupa- escribió que es “una obra gótica con reminiscencias románicas”. Mide 57 cms. y está realizada en barro cocido, material en el que modelaron sus esculturas los artistas flamencos o franceses activos en la ciudad hispalense en el siglo XV. Hernández Perera nombraba como ejemplos de ellos a Lorenzo Mercadante de Bretaña o Miguel Perrín. Otros estudiosos, como el Marqués de Cubas en 1694, señalaban que es de “barro portugués con letreros en la orla o manto que no pueden leerse”. También es curioso señalar que la beata María de San José, en 1680, tuvo la revelación de que la imagen de la Negrita había sido formada por los ángeles del cielo de “la columna en que fue azotado el Señor”

Participarán en la celebración: la Rondalla de la Agrupación Folklórica “Nambroque de La Palma”, el Coro Parroquial de San Francisco de Asís, la Banda Municipal de Música “San Miguel de La Palma”, la Banda de Cornetas y Tambores “Gayfa” (agrupaciones todas de la capital palmera) así como varios poetas de la Isla.

Recordemos que la “Gran Señora de La Palma” también ostenta el mismo título honorífico en los siguientes municipios: Santa Cruz de La Palma (1942), Los Llanos de Aridane (1964), Fuencaliente de La Palma (1982), Breña Baja (1992), Breña Alta (1994), Puntallana (2004), Villa de Mazo (2005), San Andrés y Sauces (2005) y Tijarafe (2005). Curiosamente también lo es del municipio tinerfeño de Güimar. Otros Ayuntamientos palmeros se están uniendo a la iniciativa y están tramitando los preceptivos expedientes, como es el caso de Puntagorda, etc.

Al término de las solemnidades intramuros, aproximadamente a la una del mediodía, la Virgen –imagen mariana más antigua y que más riquezas atesora de Canarias- saldrá en procesión en torno al templo. Una ocasión excepcional para apreciar de cerca de la sagrada imagen durante la cual recibe la veneración directa y especial de su pueblo. Numerosas personas se arremolinan en torno a sus andas para poder cargarla durante unos instantes y así dar cumplimiento a una promesa; otras para besarle el manto o el baldaquino de plata y hacerle una petición, etc. Será su primera salida procesional este año. Más de quince veces saldrá durante el mes de agosto tras las novenas y solemnes Eucaristías. Recordemos que su onomástica se celebra el 5 de ese mes y tiene carácter festivo en toda la Isla.

Una antigua tradición, recogida en el siglo XVIII por el erudito Viera y Clavijo, señala que la Virgen estaba en la Isla antes de la llegada de las tropas castellanas del Adelantado Fernández de Lugo a finales del siglo XV y que en una Bula Pontificia de Martino V fechada en 1424, ya se hace mención de una capilla bajo la advocación de “Santa María de La Palma”. Existen indicios para pensar, como dijera el profesor Pérez Morera, “que el santuario fue fundado o superpuesto sobre algún lugar que los aborígenes consideraban sagrado”.

Para la procesión estará colocada en sus andas de baldaquino de plata repujada y decorada con motivos barrocos. Datan de 1665 y son las más antiguas del Archipiélago. Estas andas, junto con el resto del altar trono festivo despiezado en 42 trozos -compuesto por el sagrario, el frontal, las barandas, las gradas, etc.- son llevadas, como cada cinco años, en alegre romería en la tradicional “Bajada del Trono” hasta la Parroquia Matriz de El Salvador. La última se celebró el 3 de julio de 2005 y la próxima el mismo mes de 2010. En la capilla mayor de ese templo se arma y aguarda bajo dosel de terciopelo y oro la llegada de la Virgen dos semanas después. Recordemos que la Bajada Lustral fue instituida en 1650.

Desfilarán en la procesión de la Virgen las últimas incorporaciones artísticas al Museo Sacro del Santuario (cuando se inaugure será el único en su estilo en Canarias): un óleo sobre lienzo del Papa Benedicto XVI (del pintor egipcio Mohamed Osman) y la Bandera Oficial de la Santa Sede (con el escudo pontificio bordado en hilos de seda y oro), entre otras donaciones. En la edición pasada desfilaron en la procesión unos óleos sobre lienzo del Santo Hermano Pedro de Betancourt (de Huggo Pitti), así como los de Nuestra Señora de Las Nieves y San Miguel Arcángel (ambos de Cuzco, Perú).

A la “Fiesta de las Madres” acudirán devotos peregrinos y orgullosos romeros de toda la Isla. En aquellos años en los que no se celebran comicios electorales a finales de mayo, siempre esta celebración tiene lugar el último domingo de ese mes. Todos los caminos, una vez más, conducirán a Las Nieves. Como curiosidad digamos que tiene el honor de haber sido el primer Real Santuario nombrado en Canarias, título que ostenta desde que en 1649 fuera acogido por Felipe IV bajo su Real Patronato.

Existe un curioso mandato del Lcdo. Aceituno al mayordomo de la Virgen, Bartolomé de Morales, fechado el 6 de septiembre de 1576. En él le ordena que tuviera mucho cuidado de que no comieran ni durmieran en la ermita los vecinos que iban a velar a la “Señora” y que no bailaran en veinte pasos alrededor del templo, bajo pena de 6 reales en caso que se “perpetrara alguna danza”. Prohibición que luego fue ratificada en 1629. Recordemos que la imagen de la Patrona Palmera fue canónicamente coronada el 22 de junio de 1930 y que en esta edición se cumplen 79 años de este privilegio pontificio otorgado por el Papa Pío XI.

Para sobrevestir a la sagrada imagen, se eligió para esta edición un magnífico y valioso traje de seda confeccionado en rico brocado de primavera muy antiguo. Está entretejido con hilos de oro. Se denomina “primavera” ya que el dibujo se basa en muchas clases de flores. En este caso concreto, la que más predomina es el clavel. Tras muchos años de no habérsele puesto, este lujoso vestido fue escogido entre la veintena de valiosos trajes completos de diversos colores que posee “ASIETA”. Así es como también se conoce a la “Morenita”. Son las siglas de –entre otras interpretaciones- “Alma Santa Inmaculada En Tedote Aparecida”. Según la leyenda está inscrita en la espalda de la imagen. Algo que, sin embargo, no se ha podido comprobar.

En el último tercio del siglo XVI se inició la costumbre de sobrevestir a la sagrada escultura, con tocas, mantos, joyas y sayas. El progresivo deterioro sufrido por el paso del tiempo obligó a encerrar la imagen bajo una campana textil. Así quedó configurada su iconografía tal y como la conocemos, embutida dentro de una percha triangular de corte barroco. El pueblo la ha venerado siempre bajo esta apariencia y descubrir su interior es un tabú que hasta ahora no ha sido desvelado. Paz y Morales decía en 1920 que esta forma exterior es la “propia de las imágenes de la Edad Media, teniendo para acomodarle los vestidos dos brazos añadidos, lo mismo que otro Niño Jesús que se pueden mover y separar de su cuerpo a voluntad. En sus vestidos usa de todos los colores, menos el negro, abuso intolerable y que debiera ordenarse el blanco como el único y exclusivo”.

El vestido elegido para la edición de 2008 fue un magnífico traje verde claro muy antiguo, confeccionado en rico brocado. Está entretejido con hilos de oro, de modo que este metal forma en la cara superior unas grandes flores briscadas de diversas tonalidades. No se le ponía después de unos quince años; en el año 2007 se la revistió con otro valioso traje verde como símbolo de la frondosidad y el verdor de los campos de Villa de San Andrés y Sauces que tuvo el honor durante esta fiesta de entregarle los atributos como su “Alcaldesa Honoraria y Perpetua”. También fue elegido por ser precisamente el color de la Virgen de la Montaña, Montserrat -Patrona de ese municipio-. El año anterior se eligió un traje verde claro y luminoso confeccionado en oro y plata y riquísimas telas del siglo XVIII en honor a Villa de Mazo, como símbolo de la campiña y sol de sus costas y por el mismo motivo. El año 2005, se le colocó un precioso y rico traje rojo en honor a San Juan Bautista (color de la sangre derramada en su martirio), patrón de Puntallana, al ser este municipio el que honró a la Patrona Insular con el mismo título; y así un largo etcétera.

Antes de la entrada de la Virgen en el templo, y de que le sean tributados los honores reales por las dos bandas mencionadas, tendrá lugar la ofrenda floral y poética y la exhibición folklórica.

La ofrenda floral a la “Virgen Negra de La Palma” la iniciará doña María Anunciación Pérez San Juan, esposa del alcalde de Santa Cruz de La Palma, don Juan Ramón Felipe San Antonio, representantes este año de los matrimonios de la Isla. La pareja estará acompañada por diversas representaciones infantiles y juveniles de las parroquias de La Palma. Previamente desfilarán los niños y las niñas portando cestas de flores durante la procesión delante de la Patrona, mientras que la mencionada dama sostendrá un cojín de terciopelo rojo bordado en oro sobre el que irá una rosa natural. Ésta será colocada en las manos de Nuestra Señora de Las Nieves junto a la “Rosa Áurea” de oro macizo que le regalara doña Manuela Sotomayor en 1960 y que lleva en las grandes solemnidades A los aplausos de los presentes se añadirán el repique de campanas y la explosión de voladores. Emotivo instante en el que se volcará más de una lágrima.

La concentración espiritual y majestad icónica que emana del rostro de esta imagen, esquemáticamente idealizado, refleja lo eterno y sobrenatural. Pérez Morera continuaba diciendo que “tal vez a ello se debe la poderosa atracción que ejerce sobre quien lo contempla y la devoción despertada a través de los siglos”. Fray Diego Henríquez en 1714 decía: “el rostro es perfecto y lleno; los ojos, rasgados y abiertos que parecen mirar a todas partes; las mejillas rosadas; el color moreno, no con exceso obscuro; ostenta majestad y mueve a veneración y devoción…”

Los numerosos niños y niñas que han participado en la procesión portando ramos y cestas de flores las repartirán, una vez bendecidas por el sacerdote, a todas las madres presentes en la Plaza del Santuario.

Habrá un recuerdo especial para las madres difuntas. Se interpretará por Coros y Banda el “Himno a la Madre”, con letra de don Gumersindo Galván de las Casas y música de don Felipe López Rodríguez, ambos fallecidos.

Hasta hace unos años, la Virgen paraba y era girada unos instantes hacia la ventana de la casa parroquial para saludar a la madre de don Pedro Manuel, rector del Santuario, quien ya muy anciana no podía asistir a la procesión. Unos instantes cargados de emoción. El descanso de la procesión dejó de hacerse una vez falleció la señora.

El fervor del pueblo imploraba su auxilio cuando alguna catástrofe asolaba la isla: epidemias, volcanes, langosta, sequías… Uno de los tantos prodigios que se le atribuyen fue el que sucedió en 1646, cuando se extinguió el primer volcán de Fuencaliente, día en que, según recogen las actas del Cabildo, “amanecieron las cumbres de esta isla llenas de nieve”.

Varios poetas de la Isla rendirán homenaje a la Virgen ofreciéndole algunas piezas poéticas y la premiada agrupación “Nambroque de La Palma” hará la ofrenda folklórica, consistente en danzas y cantos de la “Patria Chica”, ataviados con los preciosos trajes tradicionales.

“Coros y Danzas Nambroque de La Palma”, de la capital (Medalla de Oro de Canarias en el año 2004, entre otros muchos galardones), ha venido clausurando – no ha sido así en algunas ediciones en la que los diversos pueblos de la Isla la han nombrado Alcaldesa Honoraria y Perpetua - el emotivo acto ante la venerada Imagen y la concurrencia. Esta admirada agrupación folclórica inició esta entrañable fiesta de “Las Madres” conjuntamente con el Santuario y el desaparecido investigador palmero Alberto- José Fernández García hace ya treinta y nueve años.

José G. Rodríguez Escudero
Leer más...

sábado, 2 de mayo de 2009

Las Cruces de Mayo - Santa Cruz de La Palma

El día tres de Mayo, la capital de La Palma celebra la onomástica de la Santa Cruz, primer símbolo cristiano, desde que el Adelantado Don Alonso Fernández de Lugo lograra fundar la ciudad en esa misma fecha en el año 1493. A partir de entonces, Santa Cruz de La Palma conmemora anualmente esta efeméride, engalanando profusamente todas las cruces que salpican todo su territorio y declarando ese día festivo en la localidad. Este año de 2009 se festejará en ese día el 516 aniversario de la fundación de la Muy Noble y Leal Ciudad.

Procedente del latín cruz, crucis, ésta es la insignia y señal del cristianismo, en memoria de haber padecido martirio en ella Jesucristo. Se trata de un patíbulo formado por un madero hincado verticalmente y atravesado en su parte superior por otro más corto, en los cuales se clavaban o sujetaban las manos y pies de los condenados a este suplicio.

La Cofradía de la Vera Cruz, una de las más antiguas e importantes de la Isla, fundada en el Convento de San Francisco con Bula del Papa Paulo III en 1558, tenía entre sus cometidos la celebración de la fiesta de la “Invención de la Santa Cruz, misa cantada, de la Cruz, todos los viernes del año, y la Benedicta los viernes de cuaresma por la tarde”.

Esos días, la Comunidad religiosa de Padres Franciscanos salía en Via Crucis hasta la ermita del Cristo de El Planto con “un numeroso acompañamiento del pueblo”. Aun existe un pequeño Calvario erigido a espaldas de la pequeña iglesia en recuerdo del lugar donde el pueblo hacía penitencia. Era costumbre asistir a la procesión muchas “personas cargadas con algunas insignias de la pasión y cubiertas con el morado saco de penitentes, cuyo disfraz encubrió más de un crimen”.

La trágica leyenda de “La Cruz de Los Pasitos”, precisamente, tuvo como protagonista a un enamorado celoso, disfrazado de penitente en esa procesión, que mató a su prometida, hundiéndole un puñal “hasta el pomo en el corazón”. En memoria de aquel trágico suceso, en el mismo sitio que se perpetró el crimen, colocaron al día siguiente una Cruz, “y todavía el caminante al pasar por aquel sitio murmura una oración”.

Aun se encuentra, también en Los Pasitos, una cruz con una lápida que dice: “Aquí murió alevosamente asesinado en la noche del 23 de septiembre de 1906 el ilustre abogado e hijo de esta ciudad, don Siro González de las Casas”. Otro asesinato en el mismo lugar por cuestión de celos, unos dicen amorosos y otros dicen económicos… y nuevamente, otra Cruz como recuerdo de un sangriento suceso.

En el Diario de Avisos del 11 de abril de 1963, el canónigo don Luis Van de Walle y Carballo, confirmaba que, uno de los “Lignum Crucis” : “…se pone a la veneración y adoración de los fieles el Viernes Santo y el tres de mayo en que se acostumbra hacer procesión con ella hasta la Cruz de la Pasión”.

En total la Isla posee tres reliquias verdaderas del Santo Madero: una en el Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves, otra en la Capilla de la Venerable Orden Tercera (hoy Orden Terciaria Franciscana) -templos de la capital palmera-, y la última en la parroquial de San Pedro de Breña Alta.

Era frecuente que los caballeros fundasen capellanías en honor a la Santa Cruz, entre otras muchas advocaciones. Tal es el caso del Capitán don Felipe Poggio Monteverde, hermano del célebre don Juan Bautista (“afamado poeta y benemérito sacerdote”), en cuyo testamento agregó a la capellanía familiar “otras dos misas rezadas más al año, la una el día de la Santa Cruz y la otra el de San Pedro Apóstol”. El escribano público Andrés de Huerta “autorizó ambas fundaciones, en 25 de abril de 1723”.

Todos los años se celebra la “Exaltación a la Santa Cruz”, enramándose todas las que se distribuyen por la población, si bien su presencia se manifiesta por todos los puntos de nuestra Isla.

No sólo se adornan las que se encuentran apostadas en los exteriores, descansando sobre las paredes, en azoteas, en encrucijadas, rematando fachadas, balcones, recordando accidentados u obras finalizadas sin muertes, etc., sino también el los interiores de algunas casas.

A las exteriores, se les cambia el forro de tela que las cubría desde el año anterior y se sustituye por otra nueva. Se entronizan en bellos altares efímeros cuajados de flores, plantas, banderas, etc. y que pujan con alzarse con algún premio o simplemente para la admiración de propios y ajenos, siguiendo con la tradición familiar o del barrio.

También hace tiempo, en torno a las cruces, la fiesta se arropaba con loas (algunos las llamaban “las lobas”) y, mediante curiosos artilugios mecánicos, “aparecía” la cruz en el altar o en el escenario. Con alguna rara excepción, la “aparición” con tramoyas ya no se realiza, lamentablemente.

El etnógrafo Pérez Vidal, en un número especial de Diario de Avisos en 1945, con motivo de las Fiestas Lustrales, destacaba con énfasis: “si la cruz es con aparición, el gentío que se reúne y se apretuja a presenciarla es enorme. Las más sencillas transfiguraciones, cualquier simple cambio de apariencia, entusiasma al soñador pueblo isleño, amigo de fugarse de la realidad”.

Aunque hoy en día se guardan celosamente algunas de las letras de estas loas al Sagrado Madero, el número de la “aparición” se ha sustituido por lo que se ha llegado a denominar “cuadros plásticos”, esto es, estampas estáticas de personajes bíblicos o costumbristas en el que se suele leer algún texto alusivo.

Se cree que esta exquisita puesta en escena es una derivación de los fastuosos autos sacramentales barrocos que han perdurado a través de los tiempos y que se han transformado adaptándose a las nuevas formas y pasando de los cultos e ilustrados autores de los impresionantes carros triunfales y loas que se representaban en la preciosa capital de La Palma, al pueblo llano quien lo ha interpretado de estas ingeniosas maneras.

Un ejemplo de cantar que se entonaba en la peregrinación a la cruz de turno es: “Pronto pastores/ ramos de flores,/ la Cruz de Mayo/ nos llama ya/ ¡Qué floridita,/ qué enramadita,/ qué hermosa estará!”

Antiguamente se enramaban las cruces de las casas de las personas más adineradas y con un estatus social más alto. Ponían la cruz dentro de las viviendas, en un lugar privilegiado, y la adornaban con todas las joyas y prendas. Se reunían las familias por las noches e iban a visitar otras cruces. Éstas pujaban por ser las más originales y más bien decoradas y suntuosas. En los grandes salones se hacían bailes y fiestas muy animadas, con familiares, vecinos y amigos.

La belleza ornamental se consigue mediante combinaciones de vegetales, telas, alhajas y otros objetos de gran valor. Era frecuente la escenificación en algunas de las cruces parodiando temáticas de cualquier índole.

Se exponen unos muñecos grotescos de tamaño natural, denominados “mayos”, simpáticas figuras hechas de trapo que adornan la escena. Representan distintos temas y actitudes, colocadas en diferentes lugares, como formando pasillos hacia la cruz, o en varios rincones de sus alrededores, custodiándola, como en balcones, ventanas, muros, azoteas, bancos, tapias, etc.

Antiguamente era más común que los mayos fueran rellenos de paja o pinillo, pero con la evolución de los tiempos y de los materiales, esta tradición ha ido perdiéndose, rellenándose ahora con guatas, periódicos, trapos, muselina, papel, etc., calzándose con zapatos viejos... Antes se teñían el pelo de soga con cochinilla o con pastillas que venían para colorear la ropa, pero ahora se hace de hilo, etc.

Esta costumbre se pierde en el recuerdo, aunque es muy frecuente en lugares de la Península y Portugal la realización de muñecos. En La Palma también se halla algún ejemplo puntual y suelto en Las Breñas, Mazo y en Tazacorte.

La periodista palmera Hernández Pérez en su trabajo La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, recoge la comparación que el prestigioso investigador Cirilo Velázquez hace de los mayos palmeros con “los homónimos de la isla de Terceira (Azores) y de Machico (Madeira)”. La confección y los temas elegidos son muy similares a los de La Palma, si bien los mayos, que en aquellas islas se colocan el uno de mayo (como aquí antes), no están relacionados “como los palmeros con la cruz”.

Dentro de la capital, ha perdurado en pagos como Velhoco, etc. gracias al esfuerzo de personas y asociaciones de vecinos. Un ejemplo de esta última fue “Zeloy” en la Barriada de Las Nieves que recuperó esta bella tradición entre 1982 y 1999, fechas en las que estuvo de Presidenta doña Marina Duque. Lamentablemente, los mayos dejaron de hacerse aquí.

Recordemos en las últimas ediciones, la gran profusión de mayos y adornos a lo largo de la conocida como Calle del Tanque. Una magnífica decoración muy típica, muy nuestra, que ojalá se copiase en el resto de lugares de nuestra bellísima ciudad.

Este itinerario nos recuerda el Via Crucis que hicieron los frailes franciscanos después de la conquista de La Palma, mediante la instalación de cruces en todo el recorrido en los alrededores del Real Ex convento de la Inmaculada Concepción, hoy templo de San Francisco de Asís.

Recordemos que el vía crucis es el “camino de la cruz”, un sendero señalado con diversas estaciones de cruces o altares, que se recorre rezando en cada una de ellas, en memoria de los pasos que dio Jesucristo en su camino hacia el Calvario.

Nos recuerda el querido vecino Antonio García, el encargado de enramar la cruz llamada “Columba”-por llamarse así una señora que estuvo con sus abuelos desde pequeña y era quien se ocupaba de adornarla-, que esta cruz tiene aún una de las maderas originales de aquel primitivo via crucis. Ha sido galardonada en numerosas ocasiones con el primer premio en la categoría tradicional que concede el Jurado que se desplaza por todos los rincones de la ciudad, visitando cada una de las cruces presentadas en cada edición.

La categoría tradicional ampara a las cruces que se enraman con motivos históricos y prendas. En el ámbito de la categoría libre se puede representar cualquier motivo, tomándose más en cuenta la imaginación y siempre se confecciona con productos naturales. Así lo confirmaba Armenia Pérez Pérez, encargada de la Cruz de Mirca. Antiguamente ésta se encontraba en el fondo del barranco, pero cuando se creó la asociación de vecinos, se decidió que se pusiera en la carretera.

En el año 1999, en la mencionada asociación “Zeloy”, como nos recuerda la que fue su presidenta, Marina Duque, se hizo un homenaje a la Lucha Canaria con 180 mayos, con los que también se adornaron las calles y los balcones.

Originalmente, estos peleles se colocaban estratégicamente durante la madrugada del primero de mayo, “detrás de la puerta en forma conveniente para que al entrar en la casa el visitante cayese encima de éste”. Había un dicho antiguo que manifestaba: “quien no se levanta temprano, el primero de mayo, se le mete el mayo por e …(trasero)”. También se oía decir que “si no nos levantamos temprano, nos pasamos el mes de Mayo, desmayados”.

José Pérez Vidal, erudito folclorista palmero decía: “En la tradición oral, han sobrevivido como recuerdos, posiblemente relacionados con las fiestas mayas en los pasados siglos, las prácticas de los peleles llamados mayos y la madrugada del primero de este mes, para que no se ‘meta mayo’ en el cuerpo”.

La periodista Hernández Pérez nos informaba en su estudio sobre las fiestas y tradiciones de La Palma, de que “lo de madrugar se seguía con todo rigor y cuidado. El día de la víspera se acostaba a la hora de las gallinas para levantarse a medianoche. Si estaban dormidos al entrar el mes de mayo, éste se les metía en el cuerpo – se les “metía mayo”- y las consecuencias no podían ser más desagradables; todo el mes estaba el dormilón destemplado de la barriga”.

Se empezaban a reunir los trapos por el mes de abril, en zonas de la capital como Cajita Blanca, Timibúcar, Baltasar Martín, San Telmo…, y cada familia hacía un “mayo” al que caracterizaban de acuerdo a un gusto muy particular: se le daba la forma de un vecino simpático que tuviera alguna anécdota o famoso por cualquier circunstancia… y se colocaba el primero de mayo, no como ahora, que se ponen en la Víspera de la Cruz.

Así, un año se hizo en la Barriada del Pilar un mayo que imitaba al famoso Julián Gotera, con su transistor y su bata azul, que salía de una alcantarilla… un simpático y querido personaje muy conocido por todos en esta capital.

En la zona norte de la capital, en el margen izquierdo del barranco de los Dolores (hoy Avenida del Puente), se asentaron en los alrededores del convento franciscano, los gremios de artesanos, las clases más populares y menos favorecidas económicamente. Es precisamente en esta parte de Santa Cruz donde hay mayor concurrencia de “mayos”, justo en la zona de influencia seráfica, orden humilde y caritativa.

Justo al contrario ocurre al otro lado sur del barranco, donde se instalaron los dominicos, los regidores, la suntuosa parroquia matriz de la isla, el Cabildo, los nobles y las familias más poderosas y caballeros más adinerados. Es aquí donde surgió una decoración lujosa, de ricas telas, joyas impresionantes, bellas flores, etc. También se adornaban con prendas “en el otro lado” aunque en este margen derecho no proliferaron los mayos.

Antiguamente se hacían las fiestas en honor a la Cruz Gloriosa con romerías típicas hacia la “Cruz del Tercero” en la Alameda (llamada así porque fue la que se colocó dando por finalizada la conquista de la ciudad y la Isla el tres de mayo).

Nos cuenta el alcalde constitucional don Juan Bautista Lorenzo Rodríguez que: “… el 9 de octubre de 1783, entre once y una y una del día, corrió el barranco de Santa Catalina con tanta abundancia de agua y tan fuertes estragos, que serán memorables por muchos años. Se llevó 7 casas y arruinó otras muchas de las inmediaciones; llevose la Cruz del Tercero y la de las Damas con sus plazas respectivas; perecieron dos hombres y una niña y muchos se libraron de milagro. Fue la causa haberse quemado los montes en julio por descuido de uno que llamaban el Gallo, natural de Las Nieves”.

En la base de piedra volcánica de la nueva cruz -emplazada en el mismo lugar que la original después de la catástrofe-, se haya una lápida que reza: “3 de mayo de 1893. Primera Conmemoración y Cuarto centenario de la Conquista de la Isla de San Miguel de la Palma terminada el 3 de mayo de 1493. ¡Gloria a los Héroes Españoles y a los Héroes Guanches! Unos y otros derramaron su sangre por su Patria.”

En la mañana del día tres se celebra una Misa de Campaña junto a esta Cruz del Tercero, la cual se adorna magníficamente montándose a su alrededor un altar efímero cuajado de flores y banderas.

Estas fiestas también contaban con bailes folklóricos en el Circo de Marte y en la Plaza de Santo Domingo. Asimismo, a los niños se les estaba reservado en estos festejos diferentes juegos, como la carrera de sortijas, de sacos, etc.

Las fiestas de mayo se prolongan durante todo el mes, con un amplio programa de festejos (unos años mejores que otros) que abarcan, desde las concurridas verbenas en los barrios hasta las bellísimas exposiciones de plantas y flores en diferentes plazas de la ciudad, como la de España y de San Francisco. Desde obras de teatro, números de danza, conciertos y actuaciones musicales diversas, hasta festivales de cuentos, animaciones infantiles y cross popular. Se pretende recuperar la “Batalla de las Flores para esta edición de 2009. Desde encuentros folklóricos hasta dianas floreadas y pasacalles con los “Gigantes y Cabezudos”. Misas y procesiones, como la de la imagen de San José Obrero en Mirca, o la “Cruz del Fraile” en la Dehesa (una de las más antiguas y más galardonadas), la “Cruz Gloriosa” en la Parroquia Matriz de El Salvador y por último la Virgen “Morenita”.

La “Cruz del Fraile” de la Dehesa ha venido reproduciendo en los últimos años edificios antiguos, casas solariegas, fachadas de templos palmeros… Es una de las más antiguas de la Isla, ya que es la más cercana al Santuario de Las Nieves y es desde donde partían la totalidad de caminos a todos los pueblos de La Palma. Así lo confirmaba Juan Ramón, encargado de la Cruz y presidente de la asociación de vecinos de La Dehesa durante varios años. Una cruz cuyo altar efímero se confecciona con maderas pintadas a base de extractos de plantas de la tierra.

El Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad publica una ruta de cruces de mayo para que cada uno pueda orientarse acerca de su ubicación y de facilitar el recorrido, tanto en el casco urbano como en los barrios. Por ejemplo, en la edición del año 2000, se habían inscrito un total de 21 cruces, desde la de la Plaza de la Virgen de la Luz hasta la de la Cruz del Barranco de Espino en Velhoco, pasando por la de la Encarnación, etc.

Como colofón especial a todas estas fiestas, se celebra en el Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves, la llamada “Fiesta de Las Madres”, un emotivo homenaje a la Virgen y a todas las madres, tanto vivas como difuntas de la isla, y que en este año de 2009 cumple su trigésimo octava edición.

Se incluye una Misa Solemne ante la Patrona, el Panegírico de las madres, la Procesión de la Venerada Imagen y las ofrendas floral, poética y folklórica, con diferentes poetas de la isla, la banda municipal de música “San Miguel” y la de cornetas y tambores “Gayfa”, así como de grupos ataviados con la preciosa vestimenta típica. Se le hace entrega a la Virgen de una flor natural así como a todas las madres de la plaza.

En el preciso instante en el que se le coloca la rosa en las manos –o en el manto- de la Virgen, hay un gran estruendo de voladores, repique de campanas y un fortísimo aplauso. Se canta el Himno a la Madre y se vierten muchas lágrimas de la gran emoción. Si no es año de elecciones, no se celebrará el último domingo de mayo, sino otro anterior. A veces se ha elegido el primero, coincidiendo con el Día de las Madres instituido socialmente .

Volviendo al día de la Onomástica de la Santa Cruz, el tres de mayo, y después de la solemne función religiosa concelebrada, a la que acuden todas las autoridades civiles y militares, tanto locales, insulares como una amplia representación de las regionales. Está presente también el Pendón de la Conquista -o Pendón Real-, que previamente sale desde el Ayuntamiento y al que se tributan los honores reales. Tras la Misa se inicia la procesión de la Santa Cruz, Patrona titular de la ciudad –junto con Santa Águeda-, escoltada por varias bandas de música tras la cual tiene lugar una gran exhibición pirotécnica y una verbena, etc.

Lamentablemente, ya no acude el ejército, por lo que se ha prescindido así de uno de sus tradicionales elementos que aportaban más majestuosidad y empaque al evento. Esta privación ha suscitado grandes, lógicas y dolorosas polémicas. Es curioso que sólo ocurra en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, y no así en el resto de España. Habría que estudiar con detalle el por qué de esta excepción.

No es extraño encontrar en las iglesias de todo el Archipiélago grandes cruces cubiertas de plata como una demostración de la extraordinaria devoción que alcanzó en nuestras islas este símbolo cristiano. Así lo indica también la presencia de numerosas capillas y calvarios por toda la geografía y el lujo con que una sociedad enriquecida como la nuestra adornó sus representaciones. Una costumbre de cubrir con plata estas cruces de madera que se inició en el siglo XVII.

Estamos, por lo tanto, ante una fabulosa cruz de plata en su color sobre un alma de madera. De medidas tiene 132 cms de altura y 93 cms de brazos; las perillas, de figura de piña rodeada de hojas muy carnosas que rematan los brazos tienen 14 cms.

Se halla entronizada en una peana, en forma de copa, de 54 x 40 cms en su parte más ancha y 45 cms de altura. Tiene una inscripción en su base que en la que se lee: “Dio esta Cruz a la Yglesia Parroquial de Ntro Sr. San Salvador, Don Simón Florencio Res. Montero Vble. Beneficiado y Rector de dicha Yglesia y Comss. Del Sto Oficio/ Año de 1726”.

Efectivamente, Simón Florencio Rodríguez Montero -Comisario de la Inquisición y Beneficiado de El Salvador- había donado a esta parroquia matriz la magnífica cruz procesional con la que se conmemora el 3 de mayo en la onomástica del Santo Madero. Gran devoción tuvo el donante por este símbolo eclesiástico; de las sesenta misas de su capellanía, las tres primeras fueron a la Invención de la Santa Cruz, al Triunfo de la Cruz y a la Expectación de la Cruz.

La gran Cruz, cuya presencia en el tesoro del suntuoso templo matriz se cita por primera vez en el Inventario de 1782 (“vna cruz grande con su peana para el día de la invención”), es de sección hexagonal y lleva una decoración relevada de carácter vegetal que recubre sus caras y un cordón de separación entre ellas.

Como documento curioso sobre una anécdota producida dentro de la Parroquia Matriz de El Salvador durante la celebración de la fiesta de la “Gloriosa Santa Cruz”, se guarda una carta dirigida al Venerable Beneficiado de la Parroquia de San Andrés (municipio norteño palmero), D. Francisco Ignacio Fierro, por el Obispo de la Diócesis Fray Valentín de Morán, de fecha 25 de mayo de 1755.

Se explica allí cómo “había intentado Don Pinto de Guisla asistir a la procesión de la Cruz con el sombrero puesto aun dentro de la iglesia”. La misiva obispal continúa “bien ha hecho V. md en hacerlo quitar, y lo mismo ejecutará siempre que se ofrezca pretender esa y otras extravagancias del mismo tenor, que quiere introducir como Caballero, portándose como si nunca hubiera habido en estas islas otro, sin considerar que los muchos que hoy hay, y en todos tiempos ha habido, no han inquietado con semejantes intentonas el sosiego público”.

Esta fue una fiesta regulada por el antiguo Cabildo de la Isla. Así se desprende de las ordenanzas de 1611, donde se manda que “los Mayordomos de los oficios saquen los días de Corpus Christi y San Miguel y Santa Cruz de Mayo y en todos los demás días generales los Pendones para acompañar las procesiones, so pena de 20 días de Cárcel con más de 1.000 mrs aplicados por tercios, Juez, denunciador y Propios”. También se ordenaba la limpieza pública y el barrido de calles por las que pasaban las procesiones, entre ellas, la de la Cruz.

La referencia más antigua que se conoce de esta hermosa costumbre del enramado de las cruces la encontramos en la Subida Lustral de la Virgen de Las Nieves en 1765. Así, cuando la Patrona retornaba en procesión por las calles capitalinas hacia su Santuario, “estaba una cruz, que es la del noveno passo, con el major ornato y compostura de prendas, talcos y galones”.

También la comitiva se encontró nuevamente con “una cruz que es la del octavo passo, con la mejor belleza compuesta de joyas y otras prendas en gran número y muy hermosas escarchas”.

José Guillermo Rodríguez Escudero

BIBLIOGRAFÍA:

ABDÓ PÉREZ, Antonio; REY, Pilar; PÉREZ MORERA, Jesús. Descripción verdadera de los solemnes cultos y célebres funciones que la mui noble y leal Ciudad de Sta Cruz en la ysla del Señor San Miguel de La Palma consagró a María Santísima de Las Nieves en su vaxada a dicha Ciudad en el quinquenio de este año de 1765, Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1989.
Apurón. Número 2. Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. Abril-Mayo 2000.
Diccionario de la Lengua Española, Real Academia Española, Vigésima Segunda Edición, 2001.
GONZÁLEZ PALENCIA, Ángel; MELE, Eugenio. La Maya: notas para su estudio en España. Madrid, 1944.
HERNÁNDEZ PÉREZ, María Victoria .La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, C.C.P.C., La Laguna, 2001.
LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma. Tomo I- III, Santa Cruz de La Palma, La Laguna, 1975.
MARTÍN GONZÁLEZ, Miguel Ángel. La Historia de Santa Cruz de La Palma, 1999.
PÉREZ GARCÍA, Jaime. Casas y Familias de una Ciudad Histórica. La Calle Real de Santa Cruz de La Palma, Madrid, 1995
PÉREZ VIDAL, José. “Representaciones religiosas en Canarias. Los autos del Corpus y el «Carro» de la Bajada de la Virgen en La Palma”. Diario de Avisos, 1945
VELÁZQUEZ RAMOS, Cirilo. Lo sagrado y lo profano en las tradiciones festivas de Canarias. Los mayos de Santa Cruz de La Palma, Funchal, 1993.
Leer más...

miércoles, 22 de abril de 2009

22 de Abril - Dia mundial de La Tierra

“Nos sentimos humildes ante la belleza de la Tierra y compartimos una reverencia por la vida y las fuentes de nuestro ser..."

El Día Mundial de la Tierra se celebra cada 22 de abril en muchos países. Su promotor, el senador norteamericano Gaylord Nelson, instauró este día para formar una conciencia común a problemas medioambientales como la contaminación de agua, suelo y aire, la pérdida de biodiversidad, agotamiento de recursos naturales no renovables, etc.

Este día, es celebrado internacionalmente por primera vez el 22 de abril de 1970, para recalcar la necesidad de la conservación de los recursos naturales del planeta.

En esta convocatoria participaron dos mil universidades, diez mil escuelas primarias y secundarias, y centenares de comunidades. La presión social de estos grupos tuvo éxito, y el gobierno de los Estados Unidos creó la Environmental Protection Agency (Agencia de Protección Ambiental) y una serie de leyes destinada a la protección del medio ambiente.

Ya en 1972, se celebró la primera conferencia internacional sobre el medio ambiente: la Conferencia de Estocolmo, cuyo objetivo fue sensibilizar a los gobernantes mundiales sobre la dimensión de los problemas ambientales, y lograr que entraran en vigor las políticas necesarias para erradicarlos.

El Día de la Tierra, no está regulado por una sola entidad u organismo; tampoco está relacionado con reivindicaciones políticas, nacionales, religiosas, ideológicas ni raciales.

El Día de la Tierra pretende la educación ambiental entre los ciudadanos, para que éstos tomen conciencia de los recursos naturales de la Tierra y su manejo.

En el Día de la Tierra todos estamos invitados a participar en actividades que promuevan la salud de nuestro planeta.

Se insiste cada vez más, en soluciones que permitan eliminar los efectos negativos de las actividades y costumbres humanas. Algunas de estas soluciones son: reciclado de materiales, preservación de recursos naturales como el petróleo y la energía, frenar el uso de productos químicos venenosos para el agua, suelo y / o aire, disminuir la destrucción de hábitats fundamentales como los bosques húmedos, incrementar la protección de especies amenazadas, subvencionar el uso de energías renovables (solar, eólica, hidráulica, geotérmica y mareomotriz), etc.

Aunque originalmente surge como un movimiento universitario, el Día de la Tierra se ha convertido en un acontecimiento educativo e informativo a nivel mundial.

Nazaret O. Glez.
Leer más...

martes, 7 de abril de 2009

¿Mejoramos la suerte de nuestros animales?

El último acontecimiento desgraciado, (que se sepa), ha ocurrido en el municipio del Paso. Nuevas muertes inocentes, según parece por un nuevo ataque de perros de raza o mezcla pitbull, según he podido leer en el único medio de prensa que he localizado. Solo un medio ha dado la noticia, yo continúo preguntándome tantas cosas.

Perros Peligrosos

¿A quién no le interesa que estos hechos trasciendan? Por que no es lógico que sucedan tan continuamente y casi nadie de la información.

Muertes que se viene produciendo año tras año, sin que hasta el momento se le haya buscado una solución. La mayoría de estas muertes se supone que se deben a animales abandonados, perros asilvestrados, que en algún momento tuvieron dueño, bien ellos o sus progenitores, y fueron echados al camino. Pero también se sospecha que algunos de estos perros no son abandonados y que tienen sus respectivos dueños, que al dejarlos sueltos se juntan con otros y hacen de sus destrozos y matanzas. Una manada sin control puede realizar mucho daño, tanto a otros animales como ha personas, ¿es que no se platea nadie eso? Pero ¿de quién es la culpa?, ¿De los animales que atacan, o de unos dueños desaprensivos que les importa bien poco la consecuencia de sus actos?. Imagino que a estos animales no se les dará la oportunidad de defenderse, total, son solo animales, y sigo preguntándome ¿quién es aquí el animal?. Recojo aquella frase que dice: “No hay animal más bestia que el ser humano”.

Protectoras y voluntarios continúan pidiendo sin ser escuchados, que se construya un albergue, que los ayuntamientos cumplan y hagan cumplir la Ley 8/1991, de 30 de abril, de protección de los animales, que se realicen campañas de esterilizaciones y castraciones a los animales sin dueños, que se ayude a quién tenga animales, la mayoría recogidos de la calle, a realizarlas. Esto por el lado de animales no peligrosos, pero ¿y los animales catalogados como peligrosos?, a los que supuestamente deben de pertenecer estos últimos perros.
Pues existe otro tipo de Ley, de la que habría que hablar también pero este no es el momento, Ley más explicita para estos casos y por supuesto con unas obligaciones sin excepciones de ningún tipo. Ley 50/1999, de 23 de diciembre, sobre el Régimen Jurídico de la Tenencia de Animales Potencialmente Peligrosos. Recomiendo a nuestros políticos que se la lean.

Me gustaría saber si los municipios tienen el registro de sus animales peligrosos como obliga la Ley, creo que no, si fuera así se sabría de donde han venido estos últimos perros.

Perros Peligrosos

Tenía previsto escribir más sobre las leyes, pero sinceramente estoy cansada, el que se quiera informar puede hacerlo perfectamente buscándola, y si hay alguna persona particular que desee tenerla no me importa enviársela, pero nuestros representantes políticos, que la busquen, sinceramente, estoy cansada ya, de tanto tira y encoje.

Y pido disculpas al lector, que tan amablemente me está leyendo en estos momentos, pero si, llega un momento, en que tantas excusas, y tan poca voluntad, me desatan los nervios, y naturalmente afloran sentimientos que no puedes controlar, ¿por qué? Pues porque si tiras la toalla, como decimos vulgarmente, a otros les vendría de perlas y yo no estoy dispuesta a pasar por el aro.

Sin embargo si me gustaría comentar algo: ¿Perros peligrosos o amos violentos?

Se sabe que muchos perros de razas probablemente más agresivas que otras, son entrenados para atacar, e incluso para matar. Es decir, que se potencia su agresividad, porque algunas personas, en lugar de tener un arma en su casa, optan por tener un perro que cumpla esa función: hacen de un perro un arma. ¿Quién es el violento en este caso? ¿Y si en cambio, a ese mismo perro se le criase en un ambiente de cariño? Muchos veterinarios y etólogos coinciden en que cualquier perro puede morder y que, si bien hay razas agresivas, existe una relación directamente proporcional, entre el comportamiento de un animal y su entorno. En este sentido, concluyen que la “peligrosidad” no tiene que ver con las razas sino con la educación recibida por las mascotas. No lo olvidemos.

La Palma necesita ya, de unas actuaciones honestas, sensatas y humanas.

No sé puede esperar más, ni por acuerdos ni por nada, da vergüenza ver lo que nos está sucediendo y mirar hacia otro lado, da vergüenza contar lo que está ocurriendo aquí con nuestro animales, porque son nuestros, y da vergüenza que personas venidas de otros países estén realizando una labor maravillosa y no se les reconozca, ni se les ayude, y encima, seguimos los palmeros cruzados de brazos.

Perros Peligrosos

Todavía pienso que nuestros políticos son personas, al fin y al cabo, y espero que dejen sus diferencias a un lado y se sienten de una vez alrededor de una mesa, pero no como en otros casos, sino que de esta vez, salga realmente una solución buena para todos.

Saben de sobra que el albergue es necesario, pero también saben que ahí no termina todo, hay que tener más control, más control con los animales, más control con quién realiza ventas de animales sin autorización, en fin, más control en todo y por supuesto antes de nada más humanidad, frente a sus animales y frente a sus vecinos.

Y ahora os ofrezco algunos pequeño consejos que por supuesto no son míos, pero por si en algún momento los necesitáis que espero que no, sobre todo los niños, acostumbrados a acariciar a un animal, eso nunca debe hacerse, un animal desconocido no sabes como puede reaccionar, puede sentirse atacado y defenderse, por muy bonito que sea un perro, no olvidéis que hay que seguir unas pautas:

“No molestar nunca a un perro que come, duerme o cuida a sus cachorros. No mirar nunca a los ojos de un perro que nos esté amenazando. No debemos acercarnos nunca a un perro desconocido. No acariciar nunca a un perro sin estar seguro que él nos lo permite. No se debe correr ni vocear nunca delante de un perro. Ante un posible ataque de un perro, debemos adoptar posturas no amenazadoras y esperar a que el perro se aleje Si se acerca un perro desconocido debemos quedarnos quietos como un árbol, de pie, con los pies juntos y los puños doblados bajo el cuello a la vez que pegamos los codos al pecho. Si somos derribados por el ataque de un perro debemos poner la cara hacia el suelo, colocar los puños doblados detrás del cuello, cubriéndonos las orejas con los antebrazos, manteniendo juntas las piernas y los pies”.

“El hombre ha hecho de la Tierra un infierno para los animales”.

Alondrax.
Leer más...

lunes, 6 de abril de 2009

El Señor Del Perdón - Parroquia Matriz De El Salvador - Santa Cruz De La Palma

IMAGINERÍA NEOCLÁSICA EN EL SALVADOR.

El neoclasicismo nació a partir del rechazo del rococó y del barroco tardío a mediados del siglo XVIII. Los artistas neoclásicos pretendían conseguir un estilo que transmitiese ideas morales serias como la justicia, el honor y el patriotismo. Ansiaban recrear el estilo simple y digno del arte clásico de Roma y Grecia. En el terreno de la imaginería, algunos lo consiguieron mediante una gran perfección técnica y un gran dominio del oficio; la idealización y simplificación de los volúmenes; poses y vestimentas inspiradas en las esculturas clásicas; reproducción de las indumentarias adheridas al cuerpo o “ropa mojada”, etc.

Esta nueva orientación del arte que se llegó a regir por las normas de la Academia de Bellas Artes recién fundada, llega a Canarias y se divulga a través de la Escuela de Dibujo de Las Palmas, establecida en 1782.

En la Parroquia Matriz de El Salvador encontramos importantes obras neoclásicas de dos afamados y prestigiosos imagineros: el palmero Marcelo Gómez Rodríguez de Carmona y el orotavense Fernando Estévez del Sacramento


ESTÉVEZ Y SU RELACIÓN CON LA PALMA

En 1808 aparece Estévez instalado en su casa de la “Calle de la Carrera” de La Orotava (Tenerife). Una etapa florida que dedicó incansablemente, como nos recuerda Padrón Acosta y recogido por Fuentes, “a su labor escultórica, lleno de ilusiones y de esperanzas en el triunfo de su arte”. Efectivamente, su influencia alcanzó tal magnitud que los artistas de las islas menores, sobre todo en El Hierro y La Palma, le imitaron hasta la saciedad. Entre otros resaltan Gumersindo Padrón, Aurelio Carmona y Nicolás de las Casas Lorenzo.

Durante esta etapa orotavense, el Beneficiado de El Salvador- el polifacético sacerdote y artista palmero- don Manuel Díaz -que se había refugiado en La Orotava por enemistades políticas- conoció al imaginero en 1809. Conectaron rápidamente y su amistad se fue haciendo cada vez más profunda. El Cura Díaz había practicado también la escultura, pero sin mucho éxito. Estévez le inculcó una serie de normas y técnicas que hicieron cambiar los métodos y conceptos del palmero. El Rector volvió a visitarlo en Tenerife en 1814 y 1830. Las Bellas Artes y la religiosidad les unían, pero también las tolerantes ideas políticas. Su buen talante, su don de gentes, su buen carácter y su amistad con el sacerdote liberal hicieron posible la conexión con las nobles familias palmeras apellidadas Massieu, Poggio, Lugo y Viña, etc. Una nutrida clientela que le proporcionaban suculentos beneficios a través de los pedidos de obras para los templos de la capital palmera. La Palma, por lo tanto, fue la isla más favorecida por su producción gracias a la amistad que le unió con el famoso clérigo innovador.

El eje artístico Santa Cruz de La Palma – La Orotava se consolidaba paulatinamente. Así, Estévez se comprometió a ayudar al artífice don Manuel en la polémica renovación y embellecimiento de la suntuosa Parroquia Matriz de El Salvador. El venerable Díaz ideó también un ambicioso proyecto de reformas en otros templos de la capital, prefiriendo siempre las obras del orotavense por encontrarlas más acordes con el estilo neoclásico que trataba de imponer a toda costa. Gracias a estos encargos, llegaron a la preciosa ciudad palmera las siguientes imágenes: “el Señor del Perdón”, “San Pedro Penitente”, “Nuestra Señora del Carmen”, “los Ángeles” del Altar Mayor, todas ellas para El Salvador; “Nuestra Señora del Rosario”, “Nuestra Señora de Los Dolores” y el “Nazareno” para la iglesia de Santo Domingo y, por último, “La Magdalena” para la iglesia de San Francisco. 

Decíamos que, dadas las relaciones amistosas que mantenía el “Cura Díaz” con el afamado artista tinerfeño Fernando Estévez del Sacramento (1788-1854), a él se le encomendaron las nuevas esculturas del Nazareno y San Pedro para la capilla colateral del Evangelio (antigua de Santa Ana) y la Virgen del Carmen en la de la Epístola. La capilla de Santa Ana había sido fundada entre 1601 y 1611 por el ilustre marino que luchó en la Batalla de Lepanto al mando de uno de sus galeones, el palmero don Francisco Díaz Pimienta. Había comprado este Patronato al Procurador de Causas don Andrés de Armas en escritura de 8 de enero de 1601 ante el escribano público Bartolomé Morel. Su planta es cuadrada y desde las reformas realizadas al cambiar de titular se cubre con bóveda baída que sustituyó a una armadura ochavada semejante a las que se encuentran en otras iglesias de la isla. La decoración de la bóveda corrió a cargo del prestigioso artista Ubaldo Bordanova en 1895 quien divide la bóveda en cuatro casquetes donde están magníficamente representados los Santos Pedro, Pablo, Marcos y Miguel. 


“EL SEÑOR DEL PERDÓN”

Fue en 1821 cuando el maestro esculpió esta magnífica talla de candelero en madera policromada de 1,60 mts. de altura y de estilo clasicista, entronizada en la capilla colateral del Evangelio del suntuoso templo de El Salvador. En la única hornacina del altar comparte espacio con “San Pedro Penitente”, también obra suya. Estas dos impresionantes efigies, de excelente factura, fueron adquiridas por don Manuel Díaz.

La mayoría de los estudiosos e historiadores coinciden en que se trata de la mejor pieza del artista, compitiendo en espectacularidad con el “Nazareno” de la vecina iglesia de Santo Domingo, de misma altura y trabajada en madera de cedro.

Fuentes Pérez menciona en su obra una carta enviada por el maestro a don Francisco de Lugo y Viña, natural y vecino de esta ciudad, fechada el 28 de julio de 1821 y que se conservaba en poder de don Manuel Poggio y Sánchez. Allí se establecía el contrato para realizar con la máxima celeridad la talla de “San Pedro” y de ella se desprendía que la imagen de “Cristo Preso” ya había sido ejecutada en ese año.

El profesor palmero Pérez Morera, al escribir sobre esta talla del Señor, apunta que “fue concebida según los cánones ideales griegos, un hombre de 33 años en toda su plenitud y belleza física que interpreta la profecía de la Pasión del Mesías: Como manso cordero llevado al matadero (Isaías, 53,7)”. Fuentes Pérez añade que “de pie, con las manos atadas, mira plácidamente a su discípulo arrepentido. El rostro del Redentor, magistralmente tallado, contiene una fuerza espiritual poco común en la imaginería religiosa”. En palabras de Padrón Acosta, el Cristo posee “una expresión de tristeza infinita, de asombroso perdón, que se refleja en la faz sacra de Cristo. Las manos son obra acabada. El artista orotavense, al modelarlas, tuvo muy en cuenta la presión que en ellas ejercen los cordeles que la aprisionan”. El Señor presenta ambas manos, magistralmente esculpidas, atadas por delante. El desaparecido historiador palmero Fernández García también nos decía que tanto la talla del Nazareno como la de San Pedro “ambas son obras de perfecta factura, y primeras muestras del arte de Estévez que llegaron a La Palma. El autor captó en la maravillosa faz de Cristo todo el perdón de un Dios para la flaqueza humana, en este caso representada en la figura del Pescador de Galilea, a quien aquél logró darle la más viva expresión de arrepentimiento. Es grupo inigualado y se puede titular de obra cumbre del artista”.

Existe una anécdota curiosa que a través de los años se ha transmitido hasta la actualidad. Se cuenta que, estando Estévez en su taller contemplando su obra y dando los últimos retoques de gubia al Cristo, se sintió desfallecer al mismo tiempo que sintió una voz atronadora en su interior que le dijo: “¿Dónde me has visto que tan bien me has igualado?”.

Acosta Felipe nos decía en 1999 que “sus manos atadas y la soga denuncian que está preso, pero nunca una mirada ha sido más libre: sus ropas, bordadas con motivos de espigas y flores de la pasión junto a motivos geométricos, nos recuerdan la frase … si el grano de trino no muere…”

El imaginero repitió en 1823 el mismo grupo escultórico para la iglesia parroquial de la Concepción de La Laguna, aunque “de menor calidad artística, faltándole fuerza expresiva”. Son imágenes de candelero conocidas como “El Señor Maniatado y San Pedro Penitente”. Quesada Acosta también indica que esta composición de esta ciudad tinerfeña es repetida y copiada del grupo que escenifica el mismo argumento de El Salvador, aunque con “notables variaciones en lo que respecta a la interpretación individualizada de cada personaje”.

La fabulosa túnica de terciopelo morado y bordada en oro que luce el Cristo fue donación de la noble y piadosa dama, “siempre desprendida en cuanto a sus dádivas a la Iglesia”, doña María Massieu y Monteverde, fundadora de la ermita del Cristo de la Caída. En una reunión de la Cofradía del Apóstol el 10 de enero de 1753 se menciona “ la dádiva que hizo de la túnica tan costosa que hizo para el Señor del Martes Santo de más de la que había traído del mismo costo para el mismo fin y llevaron los ingleses…”

Se decía que nuestro “Cristo del Perdón” era “tan guapo, tan guapo”, que fue inspiración de muchos escultores para sus obras. Un ejemplo es el “Jesús entrando en Jerusalén” del Real Santuario de Las Nieves que desfila en la mañana del Domingo de Ramos. Ortega Abraham (2003) definía al Nazareno como “un varón apuesto y sereno que, apenas con un rictus, expresa la tristeza más amarga y la resignación más dulce, la soledad más profunda y la comprensión absoluta”.


“SAN PEDRO LLORANDO”

El beneficiado Manuel Díaz había transformado el oratorio y el retablo de San Pedro en 1817. Esta capilla, colateral del Evangelio, había sido fundada por la poderosa cofradía homónima el 7 de noviembre de 1661. El Cura Díaz sustituyó también las imágenes del “Apóstol Arrepentido” y del “Señor Maniatado” por otras que estuvieran “más acorde con el nuevo estilo del retablo neoclásico formado por dos hermosas columnas corintias que soportan un dintel triangular”.

El sacerdote liberal sólo pagó de esta imagen el estudio de la cabeza y de las manos, “porque se pudo aprovechar el armazón de madera que constituía el cuerpo de la figura anterior”. El propio Fuentes también nos informa de que las gestiones realizadas por el Cura Díaz fueron hechas a través del tesorero de la mencionada cofradía, don Cristóbal Fierro.

En la mencionada carta en poder de don Manuel Poggio, y recogida por don Gerardo Fuentes en su obra, Estévez contesta al patricio don Francisco de Lugo y Viña el 28 de julio de 1821 en los siguientes términos:

“Muy Sor. mio veo lo qu. Le dice su tio de V. en su carta de encargo del Sn. Pedro y mediante no quiere mas qu. la cabeza y manos, sera su costo ochenta ps. Concluido de varnis y con ojos de cristal, lo mismo importó el Señor preso qu. Vd. Vio. Creo que el Sor. su tio no podra pensar qu. dicho Sto. Siendo del mismo tamaño tenga menos qu. hacer antes puedo decir tendra mas. Quedo enterado del puesto qu. ha de ocupar esta figura qu. según dice es á la derecha del Señor por consiguiente ha de mirar a la izquierda aciarriba. La posición en qu. quieren bayan las manos, pues qu. resta saber, pues deceo queden estos Señores tan gustosos con este encargo como quedaron con el antecedente…”

En otra carta fechada el 28 de diciembre de 1821, el artista, que por alguna razón no pudo concluir este trabajo que había empezado en el verano, dice “procurare hacer lo mas pronto que me sea posible la cabeza y manos qu. en ella me encarga no reparando en los dies pes qu. se rebajaron del primer precio…”. En el dorso de esta misiva aparecen consignados otros gastos relativos a la talla: “Por otra ps. tres y medio rrta. costo del cajon y conducción de la Villa de la Orotava a esta Ciudad… por dos ps. gastos en acomodar la nueva cabeza y manos del cuerpo antiguo … suman 5 ps. 3 rta. 3 qs. corrientes.” Finalmente la bella talla pudo estar acabada para la Semana Santa del año siguiente, 1822. Así se reflejó en el Archivo Parroquial, Cofradía de San Pedro.

Fuentes Pérez concluye su estudio sobre esta magistral imagen, de calidad artística insuperable, exponiendo que “su cara envejecida y angustiada por haber negado a su maestro, contrasta en gran hermosura con la figura paciente y amable de Jesús. Los detalles minuciosos de la cabeza y de las manos entrecruzadas recuerdan sobremanera a las esculturas procesionales sevillanas”. Un rostro en el que aparece su ya conocida melancolía.

El propio investigador nos informa de que los rostros estevianos, como éste de San Pedro, expresan un talante y una fuerza comparables “a los de Salzillo, llenos de esquisitez psicológica. La blandura y la espiritualidad se equiparan al arte de Antonio Dupar, o bien, al estilo de Tomás de Gargollo.” Fue esculpida en la llamada “etapa de madurez” de Estévez o “segunda etapa”, en la que el tinerfeño se muestra como un escultor nato y seguro de su arte, y es cuando recibe el mayor número de encargos. El período abarca desde 1819 hasta 1830 aproximadamente. 
Junto a la capilla se halla una pequeña dependencia conocida como “La Alcoba de San Pedro”, donde se guardan algunas imágenes y objetos de culto. Aquí se ocultaba la imagen de “San Pedro en Cátedra” o “entronizado”, imagen de candelero de tamaño natural cuyas manos y rostro fueron realizados por Juan de Silva en 1742. Se cita por primera vez en el Inventario de 1719.

La cabeza y manos del “San Pedro arrepentido” están bien documentadas, puesto que se conserva el presupuesto que envía el artista el 28 de julio de 1821 y las cuentas de las cofradías con los pagos correspondientes. Se sabe que don José Massieu donó once onzas para este encargo, pero se emplearon para la confección de la vara de plata del estandarte de la cofradía, obra del prestigioso orfebre don Narciso de Silva de 1829. 

Este estandarte de terciopelo morado bordado en oro fue donado por el Presbítero don Cayetano de Abreu y Grespe, natural de Puntallana.

Finalmente también talló la cabeza y las manos para el Nazareno, que fueron colocadas en las antiguas efigies que se tenían en la Parroquia.

El origen del magnífico paso de la “Negación de San Pedro” lo ofrece el Inventario de fecha 16 de junio de 1795, efectuado ante el Notario público don Nicolás Cayetano de Brito, nombrándose una imagen de vestir de Jesús con el que se hace la procesión del Martes Santo, e igualmente “una imagen de San Pedro llorando”. Sin embargo, su antigüedad data de muchísimos años antes, pues en las cuentas que presenta el Presbítero don Pablo Barreto de Sá el 30 de junio de 1738, se justifica una cierta cantidad de dinero para la diadema del Apóstol.

Manuel Díaz, Beneficiado Rector de El Salvador, y don Cristóbal Fierro y Sotomayor, Comisario del Tribunal de la Inquisición, como cofrades y en nombre de la Hermandad de San Pedro de dicha parroquia que acogía en su seno a todo el clero de la ciudad, y don José Antonio Valcárcel y Herrera-Leiva, como inmediato sucesor en uno de los dos mayorazgos de Díaz Pimienta, suscribieron una escritura de convenio por la cual el segundo daba a los primeros la pertinente licencia para colocar en su capilla las imágenes de Jesucristo y San Pedro y sacarlas de debajo del coro donde no se les podía dar el culto que merecían. La Hermandad comisionó a los mencionados en junta celebrada el 22 de diciembre de 1818 para que gestionaran el acuerdo con los propietarios, lo que obtuvieron sin dificultad bajo las siguientes condiciones: que la capilla había de conservar siempre la denominación de Santa Ana y que en lo alto del nuevo retablo que en la fecha se realizaba había de colocarse a esta santa, pintada sobre lienzo, que el patrono había encargado para este fin; que los cofrades de San Pedro pudieran enterrarse en sus bóvedas mientra no tuviera efecto la fábrica del cementerio municipal; que el patrono y sus sucesores habían de continuar con la obligación de sostener y costear el aseo del altar, sus manteles y reparos de la capilla según lo habían hecho hasta el momento, conservando su derecho de patronazgo, asiento y honores. La confraternidad, al aceptar la licencia, recibieron al patrono como un miembro más y se comprometieron a hacerle oficio solemne al permiso concedido (Archivo Protocolo Notarial, José Manuel de Salazar, 1819)


COFRADÍA DE SAN PEDRO

La Cofradía de San Pedro fue fundada el 1 de noviembre de de 1661 cuando los Beneficiados y los Clérigos ordenandos “in sacris” presentaron escrito al Vicario solicitando su fundación. Esta congregación tenía en su capilla las imágenes de “Nuestro Señor y San Pedro llorando”, que sacaban en procesión el Martes Santo. Originalmente eran los sacerdotes quienes, con gran ostentación, portaban las andas y las cruces y estandartes procesionales. Disuelta la cofradía en 1866 por sólo existir en ella siete presbíteros, estas insignias eran llevadas por los mozos de coro revestidos de alba y bonete, con cíngulos que tenían alegorías alusivas al paso. Hasta aquella edición y tras una existencia de doscientos cinco años, de esa procesión se ocupaba la extinta cofradía sacra, reorganizada más tarde por el Cura Díaz. Por ello se llegó a denominar durante muchos años la “procesión del clero”.

Precisamente, el nombrado don Manuel Díaz, Beneficiado Rector de El Salvador, y don Cristóbal Fierro y Sotomayor, Comisario del Tribunal de la Inquisición, como cofrades y en nombre de la Hermandad de San Pedro de dicha parroquia que acogía en su seno a todo el clero de la ciudad, y don José Antonio Valcárcel y Herrera-Leiva, como inmediato sucesor en uno de los dos mayorazgos de Díaz Pimienta, suscribieron una escritura de convenio por la cual el segundo daba a los primeros la pertinente licencia para colocar en su capilla las imágenes de Jesucristo y San Pedro y sacarlas de debajo del coro donde no se les podía dar el culto que merecían. La Hermandad comisionó a los susodichos en junta celebrada el 22 de diciembre de 1818 para que gestionaran el acuerdo con los propietarios, lo que obtuvieron sin dificultad bajo las siguientes condiciones: que la capilla había de conservar siempre la denominación de Santa Ana y que en lo alto del nuevo retablo que en la fecha se realizaba, había de colocarse a esta santa, pintada sobre lienzo, que el patrono había encargado para este fin; que los cofrades de San Pedro pudieran enterrarse en sus bóvedas mientras no tuviera efecto la fábrica de cementerio municipal; que el patrono y sus sucesores habían de continuar con la obligación de sostener y costear el aseo del altar, sus manteles y reparos de la capilla, según lo habían hecho hasta ese momento, conservando su derecho de patronazgo, asiento y honores. El cronista Pérez García también nos informaba de que “la confraternidad, al aceptar la licencia, recibieron al patrono como un miembro más y se comprometieron a hacerle oficio solemne a su fallecimiento en reconocimiento al permiso concedido”. Así quedó registrado por el escribano público José Manuel de Salazar en 1819.

Al trasladarse de su primitiva ubicación en el fondo de la nave del Evangelio a la cabecera de la misma en 1816, comienza la transformación de su altar y sus esculturas empezando por la del Cristo. Así consta en el libro IV de Fábrica, concretamente en los Descargos de 1816:”…pagos por la composición de la capilla cuyas obras concluyeron en 1819”.

Esta poderosa cofradía, constituida por una numerosa confraternidad de sacerdotes, se reunió en el coro de la iglesia el 22 de diciembre de 1818 para tratar el tema de la nueva ubicación de las imágenes, como hacía ya tiempo que se venía pensando. También se acordó vender la bella túnica de terciopelo violeta bordada en oro perteneciente al Santo, por ser del mismo color que la del Cristo. El dinero recaudado fue ofrecido para concluir el techo abovedado de su capilla, de igual forma que el de la del Carmen, que se venía arreglando por aquel entonces.

Según el Archivo de Protocolos Notariales de Santa Cruz de La Palma, siendo escribano don Francisco Nieves en 1722, se nos da cuenta de cómo el presbítero Noguera, hijo de don Francisco Noguera Barreros, “hacedor de rentas decimales de La Gomera y el Hierro” y de Andresa de Acosta, ofrece los 10.000 reales que le debía don Juan Smalley para la fundación de una tercera capellanía con la que “decir quince misas en el altar de la Virgen del Carmen, diez en el del Santo Cristo y las demás en el de San Pedro”.

Otro apunte histórico más. Don Miguel González de Toledo dispuso que su funeral lo hiciera la Venerable Hermandad de San Pedro, según la contrata que desde tiempo había formalizado, y mandó a su heredera a que entregara a dicha congregación “una casulla violada bordada en oro, la mejor que tengo, y la caja de muertos con su cojín y borlas”. Es un extracto de los Protocolos Notariales de la capital escritos por don Manuel del Castillo Espinosa en 1833. Su heredera era su prima hermana doña María de las Nieves Díaz Calderón. Suponemos que esta alhaja a la que se hace mención es la misma pieza a la que nos referíamos anteriormente.

Hasta 1866 de esta procesión se ocupaba la extinta Cofradía de San Pedro. Actualmente acompaña el paso la única cofradía de España que es, simultáneamente: Cofradía de Cargadores, Banda de Cornetas y Tambores y Masa Coral, la “Cofradía de Cristo Preso y Las Lágrimas de San Pedro”. Fue fundada el 14 de abril de 1992. Los cofrades lucen túnica granate con cíngulo de soga de esparto y capuchón beige con su insignia en el centro, bordada en oro sobre fondo de terciopelo morado. Durante la segunda mitad del siglo XX hasta 1996 acompañó también a este paso la “Cofradía del Santo Sepulcro” (fundada el 11 de marzo de 1957).


EL GRUPO ESCULTÓRICO Y LA PROCESIÓN

Actualmente, ambas esculturas desfilan procesionalmente en la noche del Lunes Santo a las diez de la noche por las empedradas calles del centro de la capital palmera. Excepcionalmente la comitiva procesional abandona la Parroquia Matriz de El Salvador, al igual que lo hace el Santo Entierro, por la portada trasera (construida en 1600 por el cantero Pedro Hernández). Anteriormente lo hacía por la tarde de ese mismo día en la llamada “Procesión de los Niños”. Mucho antes salía en el Martes Santo. 

Una curiosidad de tantas generada de esa procesión, es la que nos relata don Francisco Lugo en su obra sobre las riñas de gallos en la ciudad. Allí se cuenta cómo don José Díaz Sicilia- famoso purero de San Sebastián y reconocido como el mejor confeccionador de globos de papel para las fiestas de La Naval y San Francisco-, era también un gran aficionado a las riñas de gallos. Decía que esta afición le venía porque nació un Martes Santo, cuando iba pasando la procesión de “San Pedro con el gallo”. 

Junto a ambas tallas se erige sobre una fina columna la escultura de un magnífico gallo (de 1895). Se trata de una delicada obra del polifacético palmero Aurelio Carmona y López (1826-1901) que representa al que cantó tres veces tras la negación de San Pedro, según las Sagradas Escrituras. Por ello, se conoce popularmente como la procesión de “San Pedro y el gallo”. De roja cresta y cola oscura, se le presenta con el cuello estirado, pecho hinchado y pico abierto, como si cantara. Una representación que viene desde el Renacimiento y una iconografía que fue muy frecuente en la época paleocristiana.
El grupo escultórico sigue la misma tipología y características que el realizado para la cofradía del mismo nombre en la parroquia de la Concepción de La Laguna en 1814. En ambos casos se destaca el alto grado de expresividad conseguido, si bien, todos los expertos afirman que el de Santa Cruz de La Palma es la mejor obra del genial Estévez. El “Señor del Perdón” está entronizado en el centro de la escena, a su derecha aparece el Apóstol arrodillado con las manos dirigidas hacia el Cristo implorando perdón y, a su derecha, el gallo.

Rodríguez Lewis nos recuerda que en nuestra ciudad no han proliferado los pasos procesionales compuestos por varias figuras, como las que nos ocupa, ya que “tal vez por influencia andaluza, se prefieren los de imagen única o a lo sumo de apenas tres figuras”.

La procesión comenzó a salir el Lunes Santo de 1957, dejando su tradicional día de Martes Santo a la procesión del “Cristo de La Columna” y la “Virgen de la Esperanza” desde Santo Domingo, para así continuar el exquisito orden cronológico de los pasos de esta ciudad. 

Los primeros años el paso del Perdón iba acompañado por la imagen anónima de la “Virgen de Los Dolores” del grupo del flamenco “Cristo de Los Mulatos” de la misma iglesia y fechada en torno a 1600. Comenzó desfilando hacia las seis y media de la tarde, trasladándose al horario actual, diez de la noche, en 1968. Luis Ortega Abraham escribía en 1968: “contaban siempre con la regocijada presencia de la población infantil. Este año, las procesiones aludidas se han trasladado a las últimas horas de la noche. La medida, que priva a los chiquillos de una de sus tantas distracciones, creemos francamente que redundará en beneficio de las dos razones que las hacen durar: devociones añejas y manifestaciones espectaculares”.

Las piezas musicales que son interpretadas por la Banda San Miguel durante esta solemne y majestuosa procesión son: Santos Lugares (Ricardo Dorado), Sueño Eterno (J. Teixidor), Tan Linda y Sanguis (Pérez Ballester) y Lola, todas ellas de origen peninsular. 


EL MOTETE “ET RECORDATUS EST PETRUS”

Las procesiones de la suntuosa Semana Santa de la capital palmera, allá por los años 30 a 50, eran muy sentidas por una gran parte del pueblo asistente a las mismas, debido, en buena parte, a los magníficos motetes que se interpretaban. 

En aquella época, las procesiones “visitaban” todos los templos importantes de la ciudad, y durante el descanso en su interior se interpretaban estas piezas, una para cada día de la semana. Se cantaban a la salida de los pasos, a la entrada y en los descansos en el interior de las iglesias. Las visitas eran breves como breves eran los motetes.

Los intérpretes tomaban algún refrigerio en el tránsito entre iglesias, y una muchedumbre de chiquillos (dicen nuestros padres), seguían la procesión entre los sones de las bandas de música.

Como nos recordaba don Luis Cobiella, en sus apuntes sobre este tema en el programa oficial de Semana Santa de 1997: “Tenían la singularidad de no ser demasiado palmeros, quiero decir fáciles a dúo en tercera, salvo el del Jueves Santo; por el contrario, ofrecían conatos de contrapunto y voces en distancias severas: intervalos de quinta, o de cuarta; los modos eran, en general, menores, tal y como exigía el clima de Semana Santa”.

Al majestuoso paso del “Cristo del Perdón” le correspondía el lamentoso motete escrito por el sacerdote Manuel Díaz, “Et recordatus est Petrus” (“Y recordó Pedro”). 

Comenzaba con un leve y breve contrapunto: “voz primera mantenida sobre una misma nota mientras se movía la segunda”. 

“Et recordatus est Petrus verba Jesu qui diserta: ‘Priusquam gallus cantet ter me negabis…’”
(“Y Pedro recordó las palabras de Jesús, que le había dicho: ‘Antes de que el gallo cante me negarás tres veces…’”).

José Guillermo Rodríguez Escudero
Leer más...
© Mundolapalma.com