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Últimas Noticias de La Palma


martes, 4 de agosto de 2009

Nuestra Señora de Las Nieves - Retazos Histórico-Artísticos de la Gran Señora de La Palma

- UNA ANTIGUA ADVOCACIÓN

El suntuoso Real Santuario Insular de la Patrona de La Palma y de los palmeros, en Santa Cruz de La Palma, es el centro de la espiritualidad de la isla por antonomasia y uno de los focos de devoción más antiguo del Archipiélago. Ya en la Bula del Papa Martín V, fechada en Roma el 20 de noviembre de 1423, quedaba demostrada la existencia de una iglesia dedicada a dicha imagen bajo la advocación de “Beatae Mariae de La Palma”, devoción que se extendió por todas las islas. Prueba de ello es que en otros lugares de nuestra región se erigieron ermitas y templos dedicados a la venerada “Morenita”. Se sabe y está comprobado que los evangelizadores introdujeron el cristianismo en nuestra isla con anterioridad a la Conquista y es precisamente esta imagen de la Virgen de Las Nieves una prueba fehaciente. Su presencia en San Miguel de La Palma corre pareja con la historia española y penetra de lleno en la leyenda. Todo ello respalda las hipótesis de ciertos cronistas sobre su llegada: viajes de frailes irlandeses o marinos mediterráneos, misiones del Obispado de Telde, incursiones de normandos, del propio Lugo, de la conversa Francisca de Gazmira, de las expediciones enviadas por el Rey Juba de Mauritania, etc.

La prueba documental más antigua que se ha podido encontrar, recogida por el desaparecido historiador palmero Don Alberto José Fernández García en su detallado trabajo titulado Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves (León, 1980), es la cita encontrada en el Libro de Repartimientos, donde consta que Lope Hernández y Aparicio Rodríguez, medidores y deslindadores de las tierras de la Isla, nombrados por el Adelantado Fernández de Lugo el 23 de enero de 1507, dicen: “y otro titulo que ansi mesmo le dicen Santa Maria de las Nieves un solar de cincuenta codos…”

- LA IMAGEN DE LA VIRGEN

La escultura de la Virgen es la imagen mariana más antigua de cuantas se veneran en las Islas. Es una talla modelada en terracota que mide 57 cms de altura. Su Hijo, que porta sobre el brazo derecho, 12 cms. Se la colocó en un pedestal de 24 cms, por lo que su altura máxima es de 81 cms. Otros autores confirman que está realizada en barro cocido, material en el que modelaron sus figuras los escultores flamencos o franceses activos en Sevilla en el siglo XV, como Lorenzo Mercadante de Bretaña o Miguel Perrín, como indica el profesor Hernández Perera. Martín de Cunas afirma en 1694 que es de barro portugués “con letreros en la orla o manto que no pueden leerse”. Está policromada: manto azul que lleva sobre sus hombros, traje color rojo, toca blanca por la cabeza; las orlas y el cinto son dorados, como los del Niño Jesús. Es una obra gótica de finales del siglo XIV (aunque algunos estudiosos apuntan el siglo XIII), con reminiscencias del románico en su período de decadencia. Así es como se veneró la imagen en los primeros años, pero ya el 12 de julio de 1534 aparece inventariado uno de sus primeros adornos, una “toca de seda vieja”. También, el 12 de febrero de 1571, “un almayzal de toca labrada de seda colorada”, “un manto de tafetán azul con guarnición de oro”; el 3 de octubre de 1574: “una ropa de tafetán blanco con pasamanos de oro que tiene vestida la ymagen de nuestra señora”, y así un largo etcétera.

Estas vestimentas fueron incrementándose con el paso de los años, y se iban colocando de forma que las manos de ambas tallas quedaran al exterior, costumbre que se siguió, al menos, hasta 1637. Por esta época, debido a las señales que el tiempo había hecho sentir, sobre todo, en la figura del Niño, fue necesario tomar nuevas determinaciones acerca de cómo se vestiría la Virgen, “con objeto de dar la impresión de que toda ella había sido hecha para este fin, aparte de coincidir con los años en que fue costumbre aparecer cubiertas algunas figuras de la Virgen”.

El Padre franciscano Fray Diego Henríquez, en su obra sobre las sagradas imágenes aparecidas en Canarias (1714), describía el icono original con las siguientes palabras: “es esta venerable imagen de escultura algo menos de una vara de alto; su materia de piedra extraordinaria entre roja y blanca; el rostro es perfecto y lleno; los ojos, rasgados y abiertos que parecen mirar a todas partes; las mejillas rosadas; el color moreno, no con exceso obscuro; obstenta magestad y mueve a veneracion y devocion; la túnica es roja y ceñida con cíngulo; el manto es azul; el Niño le sale del corazon, dentro de la cual esta incluida la mayor parte del cuerpecito; falta a la imagen la punta de la nariz y al Niño en algunas cuasi fisuras su primero barniz y, aunque diestros pintores han procurado suplirlo, no o aceptan ni el hijo ni la Madre, pues luego lo expelen, demostracion que bastantemente explica la desigualdad y que no se proporcionan ni estos betúmenes a aquellos barnices, ni los maestros mas diestros…” También decía que “… tanta gravedad y majestad representa en ellos –los ojos- y en el rostro, que ninguna la mira de hito que no se le ericen los cabellos y encojan los hombros…”

También el profesor Jesús Pérez Morera, en su obra Silva (1994) recoge: “la majestad icónica y la concentración espiritual que emana de su rostro, esquemáticamente idealizado, refleja lo eterno y sobrenatural. Tal vez a ello se debe la poderosa atracción que ejerce sobre quien lo contempla y la devoción despertada a través de los siglos. Ante sus ojos rasgados y abiertos, que parecen mirar a todas partes, como señala Fray Diego Henríquez, quedaba el pueblo hipnotizado”.

En dicha obra, el estudioso palmero también analizaba cómo se inició la tradición de sobrevestir la imagen original de Nuestra Señora de Las Nieves, con valiosos ropajes: tocas, mantos y sayas a partir del siglo XVI. A principios del XVII, la imagen fue retocada por el pintor Juan de Sosa, según informó la también profesora palmera Gloria Rodríguez, en una época en la que la cabeza del Niño Jesús se hallaba “quebrada por el cuello pegada con cera” (Libro de Visitas y cuentas de fábrica, Inventario de 1618). Este deterioro que la imagen iba sufriendo con el paso del tiempo, obligarían a tomar algunas medidas a fin de evitar su desgaste. Una de ellas fue embutirla dentro de una especie de “percha triangular de corte barroco” o de una suntuosa campana textil, de donde sólo asoma la cabeza de la Virgen. Sus manos y el Niño son postizos. Así quedó configurada su iconografía tal y como la conocemos en nuestros días.

En 1681 el Visitador Pinto de Guisla indicaba que esta venerada escultura era de “talla cuia materia es piedra, pero se uiste y adorna como si se hubiera hecho para uestir”. Sobre este particular, recogemos aquí lo que escribió en 1920, José Crispín de la Paz y Morales, cura párroco de Las Nieves, rescatado por el profesor Pérez Morera en su obra: “La forma exterior de la Imagen, tal cual se presenta a la veneración de los fieles, es la propia de las imágenes de la edad media, teniendo para acomodarle los vestidos dos brazos añadidos, lo mismo que otro Niño Jesús que se pueden mover y separar de su cuerpo a voluntad. En sus vestidos usa de todos los colores, menos el negro, abuso intolerable y que debiera ordenarse el blanco como el único y exclusivo”.

En 1680, la beata María de San José Noguera tuvo la revelación –según nos informa Pérez Morera- que la “Gran Señora de La Palma” había sido formada por los ángeles del cielo de “la columna en la que fue azotado el Señor”.

- EL JOYERO DE LA VIRGEN

Uno de los primeros datos que conocemos acerca del joyero de la Virgen se remonta al inventario del 12 de enero de 1571, donde consta “una corona de plata que con hechura y todo pesa 24 doblas”. Más tarde, el 3 de octubre de 1574, se consigna “una corona de plata del niño jesus”. De entre las impresionantes joyas que posee la venerada Imagen, la que posiblemente sea una de las más antiguas, es un calvario en miniatura, dentro de un cilindro de cristal engastado en oro, del que penden nueve perlas. Fue regalo del Regidor de La Palma Guillén de Lugo Casaus en 1576. El Santuario custodia un largo catálogo de valiosas prendas y alhajas con las que el pueblo palmero ha agradecido a su Patrona los favores recibidos. La corona de oro, esmaltes y perlas que aparece inventariada por primera vez en 1603, fue enviada desde el Nuevo Reino de Granada, en Indias, por Pedro Fuentes, un hijo de La Palma. Otras coronas de plata fueran traídas desde América por Agustín Poggio, pero fueron fundidas para la construcción del fabuloso trono festivo de plata de la Virgen. El “papagayo” de oro y esmeraldas fue donado en 1604 por Diego Fierro. El riquísimo collar de esmeraldas con medallas esmaltadas y perlas lo posee desde 1648. El capitán Manuel de la Mota le regaló el precioso rosario de perlas gruesas, a condición de que la Sagrada Imagen lo tuviera siempre encima “por la mucha devocion con que se lo habia traido”.. La “lagartija” de oro y esmeraldas fue obsequio de Margarita de Guisla Van de Walle en 1652 y otra muy parecida de Francisca Vélez fue dejada a la Patrona en su testamento de fecha 3 de abril de 1778. Ambas obras de arte fueron enajenadas para sufragar los gastos que supusieron las reformas de la capilla mayor en 1876.

Componen el valioso joyero de la Virgen numerosos collares de perlas y oro, valiosos rosarios, cruces de esmeraldas, oro y esmaltes, broches de oro y piedras preciosas, medallones de filigrana; la “Rosa Aurea”-una gran rosa de oro macizo donada por Manuela de Sotomayor que luce entre sus manos la Virgen en las grandes solemnidades-, innumerables anillos, colgantes, cadenas, pendientes…; un rostrillo cuajado de perlas y esmeraldas hecha por orden del Visitador (el 19 de septiembre de 1757); una custodia de diamantes, oro y perlas fue el legado de Ana Teresa Massieu y Vélez de Ontanilla en 1712; una guirnalda de oro y gemas que lleva la imagen sobre los hombros confeccionada por el orfebre palmero Manuel Hernández; la lujosa “Eme” de María hecha de perlas; las maravillosas coronas de diamantes y gemas de la Coronación Canónica, efectuada por Monseñor Tedeschini –Nuncio Papal el 22 de junio de 1930-; y así una larga relación de alhajas impresionantes que, incluso, tienen nombre propio: “la Sirena”, “la Custodia”, “el Barco”, “la Lira”, etc.

El barco de marfil en miniatura fue obsequio de Asunción García de Aguiar; la preciosa lira de oro y esmaltes fue obsequio de Rosario Becerra y Cosmelli. Esta ilustre dama regaló a la Virgen todas sus joyas para que fueran invertidas en la corona imperial para su coronación; también dejó todas sus alhajas José Crispín, en su testamento de 22 de octubre de 1952; Juana Felipe Cárdenas le regaló un bello medallón de filigrana de oro y perlas en 1903; la mayor esmeralda que luce la imagen la recibió de manos de José Manuel de Fuentes en 1757; un soberbio broche y una sirena de esmeraldas, un clavo de oro y una cadena de perlas magníficas fueron dádivas de María de Las Nieves Pinto y Vélez de Ontanilla en 1779; esta rica dama también le regaló la plata de la mandorla o sol que nimba la imagen; un vecino de La Habana, Domingo Hernández, había regalado en 1672 un espléndido conjunto de joyas, entre las que se encuentran una fabulosa cruz de esmeraldas, oro y esmaltes. Todas ellas fueron altamente valoradas por el prestigioso orfebre palmero Pedro Leonardo Santa Cruz. La mencionada dama, Manuela Sotomayor, también le regaló un hermoso lazo y cruz de oro y perlas…

Todas estas bellas obras de arte, y muchísimas más, conforman el joyero más valioso de cuantos existen en Canarias, que se incrementa constantemente con los obsequios que le hacen los devotos de dentro y fuera de la isla, en agradecimiento a los favores recibidos.

- ARTE SUNTUARIO

Capítulo aparte es el que merecen los objetos destinados al culto: desde la custodia de filigrana de plata mejicana, la más antigua de su estilo del Archipiélago, obsequiada por el Obispo electo de Puerto Rico en 1666, Pedro de Escobar; los seis magníficos faroles ochavados de plata repujada de 1768; los innumerables cálices, copones… las varas de plata calada del palio y del guión del Santísimo enviadas desde La Habana en 1723; la preciosa cruz procesional de plata repujada donadas por el Maestre de Campo Gaspar Mateo de Acosta en 1704; vinajeras de estilo barroco sobredoradas; más custodias, portaviáticos, acetres, lámparas votivas de plata, bronce y cristal, jarrones; el fabuloso altar trono festivo de plata de la Virgen y sus andas de baldaquino; los incensarios, navetas, ciriales, atriles, vasos, etc.

El creciente de luna que lleva la Virgen a sus plantas fue regalo de Juan de Oviedo (1681) y bañado en oro en 1706 gracias a la generosidad de Ambrosio Rodríguez de la Cruz. Un cáliz de plata con un arete de diamantes, regalo de José Miguel Sotomayor en 1930.

El tan anhelado Museo Insular de Arte Sacro será un digno expositor de todos estos tesoros. Serán mostrados los ricos mantos de brocado y sedas, bordados en oro y plata, etc. Algunos de ellos muy antiguos. Tanto, que son los mismos con los que pintores de hace varios siglos han plasmado en sus obras a la “Dama del Monte”. Una de las pinturas más antiguas que se conservan de la iconografía de la Virgen de Las Nieves está en su Santuario y es de la primera mitad del siglo XVII. Existe otra que pertenece al sacerdote Don Andrés de las Casas Guerra de la misma época. Ambas presentan la particularidad de aparecer la imagen ya vestida.

- LA LEGENDARIA INSCRIPCIÓN

Siempre hemos oído hablar sobre una extraña inscripción que, supuestamente, tiene la Virgen grabada en su espalda. Una enigmática y célebre palabra: “ASIETA” traducida por las iniciales de “Alma Santa Inmaculada en Tedote Aparecida”. Tedote es el nombre guanche de la capital palmera. Un nombre que llevan muchachas palmeras asumido como sinónimo de “Nieves”.

Wamgüemert y Poggio, en su libro publicado en 1909 titulado Influencia del Evangelio en la Conquista de Canarias asegura que, no sólo es cierta la existencia del mencionado grabado, sino que éste fue estudiado por el Obispo Antonio Tavira y Almazán (cuya visita al Santuario tuvo lugar en 1794). No obstante, ni en el acta correspondiente a esa visita, ni en el Archivo Parroquial consta que “La Morenita” posea tal inscripción. Es posible que los historiadores hayan hecho caso al asunto “de oídas” sin haberlo estudiado en profundidad. Es rotunda la aseveración hecha por el palmero Alberto José Fernández García en su publicación titulada Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves (León, 1980). Allí explica cómo tuvo el gran honor de contemplar la imagen de la Patrona de La Palma sin las ricas vestiduras que la cubren y no encontrar nombre alguno.

Esta supuesta leyenda fue objeto de especulación y de variopinta interpretación desde el siglo XVIII hasta principios del siglo XX. Así, en la descripción de los festejos de la Bajada de 1765 (Antonio Abdó, 1989) consta que, durante la procesión del retorno de la Morenita a su Santuario, se confeccionó una magnífica fuente de la que brotaban seis hilos de agua que “cifraban con primor las seis letras que tiene grabadas en su vestuario esta prodigiosa ymagen, que son ASYETA”.

- ONOMÁSTICA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES. DÍA DE PRECEPTO

En el Acta del Cabildo de La Palma de 28 de agosto de 1637 consta cómo se concede a la Santa Imagen Patrona uno de tantos privilegios otorgados por los Sres Obispos en el transcurso de los siglos. En esta ocasión se refiere a la declaración de día de precepto del 5 de agosto, importante efeméride que también fue rescatada por el célebre alcalde constitucional Lorenzo Rodríguez en su detallada obra sobre los hechos sociales, políticos, religiosos, etc. de la época que le tocó vivir. Esta petición le fue hecha al prelado por numerosas familias, instituciones y particulares de La Palma, así como por “parte y devoción de la Justicia y Regimiento de la Isla”.

En la solemne declaración, Francisco Sánchez de Villanueva y Beza, “por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, Arzobispo Obispo de estas islas de Canaria, del Consejo de Su Majestad y Su Predicador, Asistente de Su Santidad nuestro muy Santo Padre Urbano VIII…” manda que en lo sucesivo, a partir de ese año de 1637, fuese festivo en Santa Cruz de La Palma “y contorno y término de la ermita…”. Transcribimos el resto del mandato: “… lo cual, mirando al servicio de Dios y devoción con que se celebra la dicha fiesta, mandamos dar y dimos la presente para que aquí adelante todos los años se guarde en la dicha y ciudad y contorno según y de la manera que las demás establecidas por Su Santidad y nuestros antecesores en el Sínodo y al Vicario de la dicha isla que es o fuere, así lo mande publicar, guardar y cumplir”. El decreto fue dado en Icod de Los Vinos (Tenerife) el 15 de agosto de 1637 por mandato del secretario del Cabildo de La Palma, Su Señoría Iltma. Don Carlos de Briones Samaniego.

- CURATO REAL

En el acta del Cabildo de La Palma de 16 de enero de 1662, consta cómo el “Doctor Don Francisco de Betancor, Chantre de la Iglesia Catedral de Canaria, Gobernador, Provisor y Visitador General de este Obispado”, había solicitado a Su Majestad el Rey, la confirmación de la aceptación de Nuestra Señora de Las Nieves en su Patronato Real. Esta petición del prelado fue efectuada el 6 de diciembre de 1657 ante el notario público José Martín de Rivera. La ratificación vino dada en Madrid con fecha 18 de septiembre de 1661, cuatro años más tarde de la solicitud. Por medio de la Cédula Real, “la recibe en su Patronato Real y debajo de su protección y amparo para defenderla y ampararla de su mayor lustre, autoridad y aumento del culto divino”. El Real Decreto vino refrendado por Don Antonio Alosa Rudarte. Se ordena que se ponga una copia en el Libro de Provisiones y otra en el Archivo del Cabildo de La Palma , mientras que el original sea custodiado en el Archivo del Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves, “según y como Su Majestad lo manda, la cual dicha cédula fue leída en este Cabildo y obedecida según y en la forma acostumbrada”.

- ALGUNOS ROBOS

En el templo más rico de la Isla de La Palma, debido a las imposiciones y cuantiosas limosnas que desde muy antiguo se viene haciendo, se han dado, desgraciadamente, casos de robo. Uno que tuvo una amplia difusión entonces y que produjo profunda consternación entre los palmeros, se produjo el 27 de marzo de 1678. A la Santa Imagen de “la Morenita” le fueron robadas algunas valiosas joyas y prendas. El 4 de abril de l mismo año se comenzó a instruir el caso por el Vicario Melchor Brier y Monteverde, “según parece sin resultado”.

Otro célebre robo fue el que se produjo el 22 de marzo de 1847. En esta ocasión se trató de una fabulosa lámpara de plata, “que era la principal que había en este templo”. Esta preciosa obra de arte fue regalada por la generosa piedad del Capitán don Luis Fernández de Lugo, “había cosa de dos siglos, para mayor ostentación del culto de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de Las Nieves”. El peso de esta joya era de 27 marcos y 7 onzas. Seguida la causa por el Juzgado de primera Instancia de esta Isla, se descubrieron los autores del robo, si bien uno de ellos tan sólo fue quién cumplió condena.

- PRETENSIÓN DE LOS DOMINICOS

Los frailes dominicos -de la Orden de Predicadores establecida en Santa Cruz de La Palma desde 1530-, intentaron fundar convento en el Santuario, donde llegaron finalmente a establecerse en la medianoche del miércoles 24 de noviembre de 1649 y a colocar al Santísimo. Según un testigo presencial, entraron en el templo a la fuerza, “sin tener para ello ni título ni razón”. Esto produjo rápidamente la pronta oposición de la Justicia secular y eclesiástica “y muchos ciudadanos a echarles de ella y no quisieron salir ni abrir las puertas de la dicha ermita”. En caso de que se llegara a materializar esta pretensión, los perjuicios económicos para el clero secular serían considerables.

Ante la negativa de los dominicos, se abrió por fuerza una puerta lateral de la ermita y entraron aquellos para expulsarlos. El testigo continuó narrando la incidencia: “trugeron entonces en procesion a Ntra Sra de Las Nieves a la Parroquia de esta ciudad. Hízoseles muchas contradiciones y sin embargo no quisieron salir”. Continúa informando de cómo se informó al obispo Francisco Sánchez de Villanueva, Arzobispo de Taranto. El barco con las noticias zarpó del muelle capitalino el 30 de noviembre. “Su señoría mandó por censuras saliesen, el cual auto se les notificó, y salieron luego de dicha ermita”.

La autoridad eclesiástica los expulsó finalmente en la noche del 9 de diciembre de 1649, “habiendo salido por la puerta que mira al río cantando el salmo ‘In exitu Isräel de Aegipto’ y dejando de manifiesto el Santísimo sobre el ara”. Así es como consta en el expediente que se custodia en el Archivo del Real Santuario capitalino. El religioso que ocupó la iglesia para hacer la fundación, como prior, fue Fray Antonio de Talavera, el que se posesionó con el nombre de vicario de aquel recinto sacro.

El mismo día que los frailes abandonaron el Santuario mariano, se trajo de allí a Su Divina Majestad en una solemne procesión “la más solemne y con mayor concurso que jamás se ha visto, y fue tan general el contento que toda la ciudad en la dicha noche puso luminarias e hizo hogueras”.

S. M. El Rey don Felipe IV también dictó orden contra aquella pretensión en documento real firmado en Madrid el 2 de julio de 1650.

- “EL ORGULLO DE LA PALMA”.

Fernández García, en su mencionada obra sobre el Santuario, da una amplísima y veraz información sobre este monumento histórico artístico de primer orden. Un detallado trabajo que fue supervisado por el rector don Pedro M. Francisco de Las Casas. Gracias al esmero, al buen quehacer y al exquisito gusto de este sacerdote, podemos disfrutar y contar con un tesoro único e intacto que cumple más de medio milenio que se nutre constantemente de nuevas aportaciones en piedad y arte ofrecidas por cada una de las generaciones de palmeros a su Patrona. Su Real Santuario se ha convertido en el principal foco de devoción de una isla que es cada vez más consciente y orgullosa de los bienes que atesora y que ha convertido a este suntuoso templo en un centro de peregrinación para aquellos que buscan el “Arte”, en mayúsculas.

Cinco siglos cumplidos revelan la potencia de una devoción que supera los ámbitos del credo y es insignia de una Isla y de sus habitantes. Estos, en épocas conflictivas, se han reunido en torno a un mismo “Talismán” para buscar apoyo y paz para sus tribulaciones. El día de su onomástica, el 5 de agosto, el orgulloso Pueblo Palmero, todos nosotros, continuaremos yendo en masa a su Santuario, como lo hicieron nuestros antepasados y como lo harán sin duda nuestros hijos y nietos, para poder seguir celebrando todos juntos el “Día del Orgullo de La Palma”, una jornada muy especial que ya, afortunadamente, tiene carácter festivo en todos los municipios de la Isla.

José G. Rodríguez Escudero


BIBLIOGRAFÍA

DE LA PAZ Y MORALES, José Crispín Contestaciones al elenco de las preguntas formuladas en la Santa Pastoral Visita efectuada por el Excmo. SR. Obispo de esta Diócesis don Gabriel Llompart y Jaume a la parroquia de Nuestra Señora de Las Nieves, Archivo Parroquial del Santuario,18-XI-1920.
FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto José, Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves, León, 1980RODRÍGUEZ, Gloria. La iglesia de El Salvador de Santa Cruz de la Palma, Madrid, 1985
LORENZO RODRÍGUEZ, Juan-Bautista: Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna- Santa Cruz de La Palma, 1985.
PEREZ MORERA, Jesús, Silva. Bernardo Manuel de Silva, Viceconsejería de Cultura y Deportes, D.L. 1994
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La Palma mantiene a salvo la mayor parte de su riqueza natural y todo su atractivo turístico pese al incendio de los últimos días

La zona afectada por el fuego está muy acotada, y el bosque canario se caracteriza además por su gran capacidad de regeneración.

La Isla de La Palma, localizada en la parte noroccidental del archipiélago canario, trata de recuperar poco a poco la normalidad tras sufrir un incendio forestal que, aunque ha encogido el corazón de sus habitantes y el de todos los canarios durante tres días, sólo se ha cebado con una pequeña parte de su amplio y rico territorio forestal.

El nombre de Fuencaliente y Villa de Mazo, los dos municipios más castigados por el incendio que ha truncado la paz veraniega de esta tranquila isla de origen volcánico, han dado la vuelta al mundo. Pero la Isla Bonita o Isla Verde, como también se conoce a La Palma, se despierta poco a poco de esta pesadilla y la armonía de sus mares de lava con sus frondosos bosques será la imagen que pronto vuelva a circular por el mundo.

Puede resultar extraño oírlo, pero en esta Isla nos hemos acostumbrado a los incendios forestales. Lo inédito de esta ocasión ha sido el que haya afectado a tanta propiedad privada y vivienda, sobre todo en el sur de la Isla, pero afortunadamente nunca ha peligrado la integridad física de los ciudadanos, ni de los turistas que nos visitan.

La Palma es una isla en la que reina la normalidad, en la que sus núcleos turísticos, zonas comerciales y de ocio, hoteles, apartamentos y casas rurales, excepto las situadas en el epicentro del incendio, como es obvio, no han sufrido ningún tipo de peligrosidad, ni tan siquiera el Hotel Teneguía Princess, en la costa de Fuencaliente, que funciona al 100% de sus servicios.

Poseedora de un Parque Nacional, La Caldera de Taburiente, la declaración de la totalidad de su territorio como Reserva Mundial de la Biosfera y su amplia red de senderos convierten a La Palma en un lugar atractivo para disfrutar de sus extraordinarias bellezas naturales y de la hospitalidad de su pueblo.

La vegetación canaria tiene una gran capacidad de regeneración. Testigo de esta afirmación es el paisaje verde que volvió a reinar en los montes de Gran Canaria y Tenerife sólo un año después de que varias zonas de estas islas se vieran dañadas por los incendios forestales que se desataron en julio de 2007. Incluso aquellas áreas donde el fuego atacó con mayor virulencia en poco tiempo recuperaron su esplendor natural.

En La Palma ocurrirá lo mismo. Las 2.000 hectáreas de masa forestal dañadas por el incendio en pocos años volverán a teñirse de verde, porque los pinos endémicos de Canarias, que son los que mayoritariamente componen los bosques afectados, tienen una recuperación rápida.

Canarias es uno de los lugares del mundo de mayor diversidad biológica y su belleza natural y paisajística convierten al Archipiélago en un refugio de exuberantes bosques y extraordinarias bellezas naturales en medio del Atlántico.
El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente se caracteriza por ser un enorme circo de 8 kilómetros de diámetro con aspecto de caldera, donde múltiples erupciones volcánicas, grandes deslizamientos, la fuerza erosiva del agua y el tiempo han ido modelando su geomorfología, convirtiéndola en un escarpado paisaje con casi 2.000 metros de desnivel. Un paisaje que corta la respiración de los miles de visitantes que cada año se acercan a esta isla

La Isla cuenta ya con más de 1.000 kilómetros de senderos señalizados con sus correspondientes colores identificativos y paneles de información. Pudiendo así reconocer fácilmente las diferentes categorías de senderos G.R. (sendero de Gran Recorrido), P.R. (senderos de pequeño recorrido), y S.L. (senderos locales). Destacan los senderos de las zonas del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente y los del Bosque de Laurisilva de Los Tilos, de obligada visita tanto para los amantes del senderismo como para cualquier otra persona que le guste mínimamente la naturaleza.

En los últimos años, la declaración de la totalidad de la Isla como Reserva de la Biosfera ha reforzado todavía más las medidas de protección de la riqueza natural de La Palma, convirtiéndola así en un paraíso verde que el fuego de los últimos días apenas ha alcanzado a dañar.

Es extraño decirlo, pero en esta Isla nos hemos acostumbrado a los incendios forestales. Lo inédito de esta ocasión ha sido el que haya afectado a tanta propiedad privada, sobre todo en el sur de la Isla, pero afortunadamente nunca ha peligrado la integridad fíasica de los ciudadanos ni de los turistas que nos visitan.

La Palma es una isla en la que reina la normalidad, en la que sus núcleos turísticos, zonas comerciales y de ocio, hoteles, apartamentos y casas rurales, excepto las situadas en el epicentro del incendio, como es obvio, no han sufrido ningún tipo de peligrosidad, ni tan siquiera el Hotel Teneguia Princess, en la costa de Fuencaliente, que funciona al 100% de sus servicios.
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sábado, 1 de agosto de 2009

Incendio grave en La Palma (Fuencaliente - Mazo) - Controlado

Sección actualizada el 4/8/09
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Titulares


En otros medios:

Mazo agradece a ciudadanos y colectivos su solidaridad y trabajo en las labores de extinción

Melchior exige al Estado que un hidroavión tenga sede fija en las Islas

Finaliza la intervención de la Unidad Militar de Emergencias del Ministerio de Defensa en La Palma

El olor a almendrados vuelve a Fuencaliente

El incendio ya está controlado en La Palma

El fuego agoniza

El incendio de La Palma ya está controlado

El frente de Mazo se aleja de las personas y se acerca a su fin

El incendio de La Palma podría quedar controlado esta noche aunque sigue activo

El fuego está estabilizado pero no controlado

Los afectados por el fuego en La Palma recibirán una ayuda de emergencia de 8.500 euros por familia

Numerosos turistas cancelan sus reservas porque piensan que toda la Isla se está quemando

Los trabajos desde el aire se reanuda tras dos horas de parón

El Gobierno canario aprueba las primeras ayudas tras el incendio de La Palma

El frente activo del incendio de la La Palma esta estabilizado, pero no controlado

El incendio presenta su foco más intenso en la montaña de la Horqueta, en Mazo

Un mar de nubes obliga a los aviones a dejar de actuar en el foco principal del incendio

El control de un frente permite concentrar a todos los efectivos en el fuego de Tiguerorte




El Gobierno canario anuncia ayudas de emergencia para los palmeros

Cultura (en El Paso) pospone por el fuego varias actividades programadas con motivo de las fiestas trienales

Mejora la situación del fuego en Mazo, que se propaga a menor velocidad


La virulencia de las llamas del frente oriental obliga al repliegue de los medios terrestres en La Palma


Preocupación por el avance del fuego en la zona alta del municipio de Mazo

Mejora la situación en el frente de El Paso y se intensifican los trabajos en Mazo

El frente de Mazo, el mayor problema en La Palma

El incendio en La Palma sigue sin estar controlado después de 35 horas, aunque existe "cierto optimismo"

Investigan si unos fuegos artificiales causaron el incendio

Zapatero viajará hoy a La Palma para interesarse por el incendio

El control del fuego, pendiente del viento

El Parque de Cumbre Vieja, afectado por las llamas

El alcalde de Mazo admite que el fuego pudo ser provocado

El incendio sigue activo pero hay cierto optimismo

El Gobierno prevé contener hoy y controlar mañana el fuego de La Palma, que afecta ya a 2.100 hectáreas

El viento obliga a nuevos desalojos en La Palma

El Ejército se suma a las labores de extinción

El incendio de La Palma amenaza con extenderse hacia el norte

Cinco aparatos aéreos participan en las labores de extinción del incendio en La Palma

El Gobierno Central mantiene la alerta máxima por peligro de incendios

Suspendida la Subida a Barlovento por incendio en el sur de La Palma

Los 59 militares de la UME llegarán a La Palma a las 13.15 horas

Situación crítica en Mazo y Fuencaliente por el fuego, que obliga a desalojar a 4000 vecinos


Unas 4000 personas desalojadas por un incendio forestal en la isla de La Palma

Evacuadas unas 4000 personas por el incendio de La Palma




Galería de Fotos








Imagen Satélite

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lunes, 27 de julio de 2009

Transvulcania 2009 - 25/7/09

Organizada por el Cabildo de La Palma, contó con más de 600 participantes.

El atleta Salvador Calvo y se proclamaron hoy como el principal protagonista de la I Ultramaratón de Montaña y Senderismo de La Palma TransVulcania 09, tras ser el primero en completar los 83,3 kilómetros de la prueba celebrada en las cumbres de la Isla.

Calvo acumuló un tiempo de 9 horas y 59 segundos, superando unas altísimas temperaturas, que alcanzaron los 35º C, y los fuertes vientos que azotaron a los participantes de la carrera, sobre todo en el primer tramo.

Este corredor podrá añadir a su currículo esta prueba, junto a la Maratón de la Muralla China 2007, la Travassera de Picos de Europa 2009 y la Ultramaratón Vietnam 2008.

A Salvador Calvo le acompañaron en el pódium David García, que empleo un tiempo de 9 horas 18 minutos y 39 segundos, y el corredor italiano Marco Olmo, que realizó la prueba en 10 horas 16 minutos y 56 segundos.

El recorrido comenzó en el Faro de Fuencaliente y discurrió al completo por el sendero de Gran Recorrido GR 131- Ruta del Bastón, hasta su llegada al Puerto de Tazacorte, donde enlazó con otro sendero de Gran Recorrido, el GR 130 - Camino Real de La Costa, el cual llevó a los participantes hasta la Meta, en la Plaza de España de Los Llanos de Aridane.

La prueba ha contado también con una Mediamaratón, de 26.8 kilómetros, una carrera de montaña menos exigente que la Ultramaratón, y que partiendo del Faro de Fuencaliente llevó a los 154 corredores inscritos hasta el Área Recreativa Refugio de El Pilar.

En este caso fue el palmero Francisco José Rodríguez, que tras la descalificación de Mario LLorens, obtuvo este premio, al que acompañaron en el pódium de ganadores Nacho Dorta y Agustín Linares.

Por su parte, en la categoría femenina, fue la campeona de la Copa de España 2008 y de la Maratón de Orientación del Desierto de Tabernas 2008, Nuria Domínguez, la que se alzó con el triunfo, llegando en segunda posición Guacimara Martín y en tercera la atleta local Cristina Vianne Sánchez.

La Mediamaratón discurrió por la emblemática Ruta de Los Volcanes, pero con una dureza añadida a la misma, ya que se realiza en la dirección contraria a la habitual, con el consiguiente desnivel ascendente a superar a través de malpaíses de lavas volcánicas.

La jornada se completó con la celebración del II Encuentro Insular de Senderistas, en el que 230 senderistas recorrieron 18.7 kilómetros, con la realización del tramo del Sendero de Gran Recorrido GR 130 – Camino Real de la Costa, en el trayecto comprendido entre el municipio de Tijarafe y Los Llanos de Aridane, tomando la variante del GR 131 hasta el Puerto de Tazacorte y de nuevo coger el GR 130 hasta la Meta en la Plaza de España de Los Llanos de Aridane.

La presidenta del Cabildo de La Palma, Guadalupe González Taño agradeció la colaboración prestada por los más de 300 voluntarios, así como los patrocinios del Gobierno de Canarias y el Ministerio de Medio Ambiente, y la inestimable colaboración de la Guardia Civil, Ayuda de Emergencia Anaga, Cruz Roja, el Acuartelamiento El Fuerte, Alfa Tango, Protección Civil, y Bomberos Voluntarios.

Asimismo, la presidenta insular indicó que con el titánico esfuerzo realizado por todos estos deportistas se ha conseguido el objetivo de poner en valor los espacios naturales y la Red Insular de Senderos de La Palma, así como concienciar a las miles de personas que han visto el paso de esta prueba sobre el respeto a la naturaleza.

Desde la Institución insular se considera que la celebración de un evento de estas características se convierte en una oportunidad única para captar la atención de los usuarios del ocio activo en la naturaleza, así como promover, de forma sostenible la imagen de La Palma vinculada al paisaje y la naturaleza, mediante actividades ocio saludable y deportivas.

Ente los deportistas inscritos están la campeona de la Copa de España 2008 y de la Maratón de Orientación del Desierto de Tabernas 2008, Marta Domínguez; la campeona de la Transgrancanaria 2008 y subcampeona en la edición de 2009, Marta Prat, y el ganador de la maratón de la Muralla China 2007, la Travassera de Picos de Europa 2009, y la Ultramaratón Vietnam 2008, Salvador Calvo.

También estarán en La Palma el tercer clasificado del Campeonato de España 2008 y ganador del Vertical Race Cerler 2008, Mario Llorens, y el ganador tres veces del Maratón de Las Arenas, del maratón del desierto de Libia, y en 2008 Campeón del Mundo de Ultra Trail, con 60 años ya cumplidos, Marco Olmo, que es considerado el mejor corredor de carreras de montaña de Europa.

En esta carrera participarán también deportistas llegados a La Palma desde Taiwan, Francia, Alemania, Italia, así como dos corredores ciegos de la Fundación Once, con sus respectivos acompañantes.
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sábado, 11 de julio de 2009

Los Mártires de Tazacorte

HISTORIA

Ignacio de Azevedo y Abreu, nacido en Oporto en 1526, fue paje en la corte del Rey Juan III de Portugal desde 1539. Dos años más tarde entra en la Compañía de Jesús, llegando a ser nombrado sucesivamente, rector de los colegios de San Antonio de Lisboa, Coimbra y Braga y más tarde Viceprovincial de Portugal.

En una carta al Papa en 1565 solicita ser enviado a las Indias como misionero. Accediendo a esta petición, es enviado a Brasil como Visitador de la provincia jesuítica. La patente de Visitador fue firmada por San Francisco de Borja, por aquel entonces, General de la Compañía. Aprovecha su etapa en el país recorriendo Río de Janeiro, Bahía, Sao Paulo…, encontrándose en ocasiones con el Padre José de Anchieta y, probablemente con el que llegara a ser Apóstol del Paraguay, el mártir palmero Padre José de Arce y Rojas.

Regresa a Lisboa el 31 de octubre de 1568 y es recibido en audiencia por el Rey don Sebastián. Al año siguiente se dirige a Roma en compañía del embajador don Juan Telos de Meneses y es nombrado Provincial del Brasil, con lo que adquiere la potestad para reclutar una expedición de misioneros.

El Papa San Pío V lo recibe en Roma y le obsequia con diversas reliquias para que fueran veneradas en las nuevas misiones, así como un retrato de la Virgen, copia del original -que se custodia en la capilla Borghese de la Basílica de Nuestra Señora La Mayor de Roma-, atribuido al pincel del Evangelista San Lucas.

Ignacio recorre Madrid, Valencia, Barcelona, Medina del Campo, etc. En Portugal visita Évora, Coimbra, Braga. En todas estas zonas iba alistando voluntarios.

El día 3 de mayo de 1570 concentra en Val del Rosal a los 77 misioneros en la fiesta de la Santa Cruz. El día 2 de junio, cerca de Lisboa, en Belem, escribe ya en el galeón Santiago al General de la Compañía de Jesús.

Don Luis de Vasconçelos y Meneses había sido nombrado gobernador del Brasil, disponiéndose a zarpar en una flota compuesta por siete navíos. En tres de ellos, se habían instalado los misioneros jesuitas, llegando a mediados de junio de 1570 al puerto de Funchal (Madeira). Un poco antes, había salido de La Rochela, en el sur de Francia, el hugonote francés Jacques Souris, al mando de sus navíos, ávidos de encontrar algún botín. Llega al puerto de la isla portuguesa pero es rechazado por la artillería del castillo de San Lorenzo y de los cañones de las naves de don Luis Vasconçelos, cuya flota aún se hallaba anclada en la bahía.

Es curiosa la narración de Guillén de Lugo de Casaus -de quien se dice que inició el fabuloso joyero de la Virgen de Las Nieves-, en el acta del cabildo palmero de 28 de julio de 1570, cuando denomina al pirata francés “Capitán Curi”, asemejándose este nombre a la pronunciación francesa de “Souris”.

El galeón Santiago zarpó del puerto de Funchal con rumbo a Santa Cruz de La Palma el 7 de julio de 1570, aprovechando que los piratas habían abandonado finalmente la isla. A bordo iba el Padre Ignacio de Acevedo con 39 misioneros más y algunos pasajeros, amén de la tripulación. Estuvieron a punto de ser abordados por los cinco navíos de Sourie. Un fuerte viento se levantó repentinamente, lo que dispersó a los barcos, al aproximarse a La Palma. El galeón de los jesuitas tuvo que guarecerse rápidamente en el puerto de Tazacorte. Una vez anclado el galeón, saltaron a tierra los misioneros, quienes fueron acogidos por la familia Monteverde, establecida allí desde hacía algunos años. Se dio la circunstancia de que Melchor de Monteverde y Pruss se había educado junto con el Padre Ignacio en Oporto.

El 13 de julio de 1570 celebró el Padre Ignacio de Acevedo su última misa en tierra, en la iglesia del Patrón de La Palma, San Miguel Arcángel de Tazacorte.

Se cuenta que, en el preciso instante de que el jesuita sumió el cáliz, tuvo una revelación de su próximo martirio. Esto le provocó una tremenda impresión, lo que hizo que con sus dientes produjera una melladura en el borde del cáliz. En las crónicas del alcalde constitucional de la capital palmera Lorenzo Rodríguez, queda recogido ese momento de la siguiente forma: “en un sagrario muy decente se guardaban, con mucha veneración, el cáliz y patena, regalo de San Pío V, con que habían dicho la misa, el cual conservaba una confusa melladura hecha con los dientes incisivos, al tiempo de sumir el linguis, atribuyéndose entonces este hecho a la revelación que en aquel momento había tenido dicho padre de que iba a padecer martirio”. Se cuenta que el Obispo de la Diócesis de Tenerife don Luis Folgueras y Sión, en la visita que hizo a La Palma en 1831, se llevó esta reliquia y la envió a Roma.

Las reliquias entregadas por el Papa fueron desembarcadas y entregadas a su amigo Melchor, como muestra de agradecimiento por su acogida y, quizá, para que no cayesen en manos impías según su premonición. El caballero las depositó en la ermita de San Miguel. Este cofrecito se guarda aún hoy en esta parroquia.

El 14 de julio de 1570 zarpa el galeón Santiago rumbo a Santa Cruz de La Palma, por la parte sur de la isla. El mar, por este lado de poniente, se hallaba en calma ese día, lo que obliga al galeón a avanzar lentamente costeando la isla para mejor aprovechar el “terral”, la ligera brisa que le llega de tierra.

El corsario Jacques Sourie, a bordo del navío de guerra “Le Prince”, pudo interceptar al galeón de los jesuitas cuando éste se aproximaba a la Punta de Fuencaliente, aprovechando los vientos favorables que le venían del mar por la parte del naciente. Esto sucedió al amanecer del día 15 de julio. A los disparos de intimidación por parte de los piratas, les siguen los intentos de abordaje. Mientras tanto, los otros navíos del pirata se iban acercando al galeón “Santiago”. A la orden de Sourie, de los cinco barcos franceses saltaron salvajemente sobre el galeón portugués, unos piratas armados ávidos de sangre y riquezas. Nada pudieron hacer los tripulantes y los jesuitas. Todos iban sucumbiendo ante tal atroz ataque. El Padre Acevedo alentaba como podía a sus compañeros y compatriotas. Un capitán calvinista lo hiere en la cabeza con una espada. A duras penas seguía exhortando a los suyos a perdonar a los verdugos, mientras abrazaba con fuerza el pequeño cuadro de la Virgen, obsequio de Pío V. Herido de muerte por tres golpes de lanza, cayó al suelo sin vida.

Los piratas lanzaron por la borda a los cuerpos, algunos moribundos, hasta que los vieron hundirse en el mar. Los martirizados fueron dos sacerdotes, siete alumnos del Escolasticado, ocho hermanos coadjutores y veintitrés novicios.

Tan sólo se le había perdonado la vida al hermano cocinero, un joven que era sobrino del capitán de la nave. No satisfecho con su destino, decide vestirse con el hábito religioso y se declara jesuita. Fue degollado.

Después del martirio, los asesinos llegan a San Sebastián de La Gomera en son de paz. Al paso de los días se fue divulgando la espeluznante noticia. El Conde de La Gomera, don Diego de Ayala y Rojas, recaba de Jacques Sourie la entrega de los 28 miembros de la tripulación y pasajeros lusitanos que tenía prisioneros el corsario francés. Una vez llegados estos hombres a Funchal, relataron minuciosamente al jesuita Padre Pedro Díaz lo ocurrido a bordo de la nave portuguesa. Todo fue recogido en “La Relación del martirio del padre Ignacio de Azevedo y sus compañeros”.

Como premonición del acontecimiento que iba a vivir, uno de los mártires, el vizcaíno Padre Esteban Zurara (o Zuzayre, como lo llama el mencionado alcalde en sus “Noticias…”), antes de partir de Plasencia, donde vivía, para ir al Brasil, dijo al Padre José Acosta, su confesor, que “partía alegre y contento por tener la certeza de alcanzar el martirio".

El Papa Benedicto XIV en su Bula de 21 de septiembre de 1742, reconoció el martirio de los cuarenta jesuitas “conocidos por antonomasia con el nombre de Mártires de Tazacorte y S.S. Pío IX en el año de 1862, día de Pentecostés los canonizó”.

Santa Teresa de Jesús -que tenía entre los mártires su sobrino Francisco Pérez Godoy , originario de Torrijos, Toledo-, aseguró a su confesor Baltasar Álvarez el mismo día en Ávila haber participado en su oración de la gloria con que el cielo había coronado a aquel invicto escuadrón de mártires misioneros. Le comunicó que había tenido una visión en la que había visto a estos mártires “entrar en el cielo vestidos de estrellas y con palmas victoriosas”.

El 11 de mayo de 1854 el Papa Pío IX los beatificó y en el santoral católico aparece reflejada esta festividad el 15 de julio. Se celebra anualmente en Tazacorte, tras la solemne función religiosa concelebrada en honor a los Mártires, la procesión con la talla del Beato Ignacio de Acevedo y la arqueta con las reliquias, las cuales también son expuestas.

En la actualidad se han colocado en el fondo del mar, donde se cree que fueron arrojados los jesuitas, cuarenta cruces de piedra que recuerdan tan triste episodio. A pesar de que “se trata de uno de los hechos históricos y religiosos más importantes que ha tenido La Palma y Canarias”, lamentablemente pocos palmeros y canarios conocen esta festividad ni tampoco esta historia.

Se está considerando la posibilidad de nombrar al Padre Ignacio de Acevedo Alcalde Honorario y Perpetuo del municipio. También se estudia el proyecto de acondicionamiento de las cuevas del Time, en el Barranco de las Angustias, para destinarlas a un centro temático que recuerde a estos misioneros. Éstos estuvieron en estas oquedades haciendo penitencia.

LISTADO DE MÁRTIRES

Listado de mártires de Tazacorte

POESÍA

Poesía del Beato José de Anchieta que el Obispo de la Diócesis, don Felipe Fernández, entregó a los fieles en la Festividad de Los Mártires de 1997.

“LO DULCE NO GUSTARÁ”

“Lo dulce no gustará
Quien no gusta del acedo,
Como Ignacio d’Azevedo.

El exceso de amarguras,
Que el buen Jesús padeció,
Con amor las convirtió
En exceso de dulzuras,
Con que al hombre regaló.
Lo uno y otro bebió
Ignacio, que muerto está,
Con muerte que vida da,
Porque quien hiela no gustó
Lo dulce no gustará.

El trabajo, Abatimiento,
Dolor, muerte acedos son.
Bebiólos, de corazón,
Con excesivo contento,
Ignacio, grande varón.
Si quieres tal bendición,
Síguelo con gran denuedo,
Porque es justicia y razón,
No tenga consolación
Quien no gusta del acedo.

Azevedo acedo queda,
Si sacas del medio ve,
Porque el acedo fue
Para Ignacio viva rueda,
Con que se probó su fe.
Su amor perfecto fue
Desechando todo el miedo,
Pues quien tal ejemplo ve,
Firme en sólo Dios su pie,
Como Ignacio de Azevedo.”


RELATO DE LOS ÚLTIMOS MOMENTOS DE
LOS MÁRTIRES DE TAZACORTE

Los pasajeros habían salido el 7 de Junio de 1570 en la flota -compuesta de siete galeones- que navegaba rumbo al Brasil. En la expedición también se dirigía a la colonia el nuevo gobernador Luis de Vasconcelos de Menezes -Comendador de Villada en la Orden de Cristo-. Los jesuitas se distribuyeron en tres de ellos: el Padre Ignacio de Azevedo con 44 misioneros en el galeón Santiago; el Padre Dias con otros 20 en el navío almirante de la escuadra, y el Padre Francisco de Castro con los restantes en el Os Orfaos.

Llegaron a la isla de Madeira el 14 de Junio y el Santiago alzó velas en el puerto de Funchal el 7 de Julio, ya que tenía que dirigirse a Santa Cruz de La Palma a descargar mercancías. Sin embargo, una borrasca le obligó a arribar al puerto de Tazacorte donde permaneció varios días. En la ermita de San Miguel de ese pueblo palmero, el Padre Azevedo celebró la Santa Misa el día 13. Cuenta la tradición que, durante la Consagración y justo en el momento de sumir la sangre en el cáliz, el jesuita tuvo una visión premonitoria: vio la corona del martirio pendiente de su cabeza por revelación divina. Desde ese momento sabía que iba a morir. En el cáliz, que aún se conserva, es fácil distinguir la huella de sus dientes grabados por obra milagrosa como reflejo de la impresión y arrobamiento recibida por el futuro mártir. Este cáliz estuvo en Tazacorte durante 175 años, desde 1570 a 1745, hasta que el Obispo Juan Francisco Guillén lo extrajo de la ermita regalándoselo a los Padres Jesuitas de Gran Canaria.

Simultáneamente a estos hechos, el pirata francés Jacques de Sores -teniente de Pie de Palo que dirigió el desembarco y saqueo de 1553 y que el año anterior se vio elevado al mando supremo de la flota protestante- también se dirigía con ésta hacia las islas del Océano. Como inmediatos subordinados se hizo acompañar de los capitanes Jean Boucard y Jean de Capdeville. Esto sucedía el 15 de Julio de aquel año. El feroz corsario conocía la ruta de la nave Santiago, en la que viajaban el jesuita Ignacio de Azevedo con 44 misioneros hacia Brasil y, cerca de la punta de Fuencaliente frente a Boca Fornalla, le cortó el paso con su navío de guerra Le Prince, situándose en posición de combate y disparando su artillería para intimar la rendición.

El capitán del Santiago demandó a Azevedo autorización, dada su escasez de hombres útiles, para armar a los novicios, mas el provincial se negó a ello, exhortando a cada cual a cumplir con su propia misión, y ordenando a los novicios, con el maestro Bento de Castro, descendiesen a sus camarotes para orar, y cuando él regresó a cubierta para auxiliar espiritual y materialmente a combatientes y heridos, ya se había iniciado la lucha.

Los hugonotes intentaron por tres veces el abordaje. Sin embargo fracasaban en su intento ante la enérgica resistencia de la tripulación lusitana. Una vez concentrada toda la flota, pudo dar la orden de abordaje y asalto general cayendo los cinco navíos franceses sobre su presa en grupos de 40 hombres por babor y estribor. La lucha adquirió un hondo dramatismo. En medio del fragor de la pelea se distinguía la voz del padre Azevedo animando a sus compatriotas a morir por la fe, en lucha contra sus más declarados enemigos, hasta que atravesado su cuerpo de tres lanzadas, cayó exánime en los brazos de su compañero Diego de Andrade. Esta escena fue inmortalizada por un famoso pintor francés, Jacques Courtois -el Borgoñón-, con sus pinceles.

Los supervivientes de la tripulación y resto de pasajeros, unos 28, se rendían a discreción. El maestro de novicios, Bento de Castro, fue acribillado a arcabuzazos, desfalleciendo en el sollado mientras sus labios proclamaban a gritos su calidad de hijo de la Iglesia romana; Manuel Álvarez que tuvo la noble osadía de hacer ver a los herejes su ceguera, fue apuñalado; el padre Diego de Andrade, que cumplía misión espiritual de confesar a sus compañeros, irritó de tal manera a los luteranos, que se abalanzaron sobre él apuñalándole; e igual fin tuvieron Braz Riveiro y Pedro Frontero.

Los piratas renovaban el fervor y la fe de los supervivientes, que en constante emulación alcanzaban la palma del martirio; dos padres, Gregorio Escribano y Álvaro Mendes, que yacían enfermos postrados en el lecho, tuvieron fuerzas para subir descalzos y semidesnudos al sollado desde donde los lanzaron vivos al mar.

Detenidos y apresados los demás padres y novicios, quisieron los piratas que antes de su muerte les rindiesen alguna utilidad, obligándoles a trabajar en las bombas, con las que se proponían salvar de un seguro naufragio al galeón Santiago. Mientras esto ocurría, los asesinos recorrían los aposentos registrando cofres y talegos para profanar reliquias e imágenes, haciendo escarnio de los ornamentos y objetos de devoción.

Consultado el pirata con sus esbirros sobre la suerte que les preparaba, ordenó una matanza general al grito de “¡Mueran!¡Mueran los papistas que van a sembrar la falsa doctrina en el Brasil!”. Los feroces verdugos –dice Rumeu de Armas- cayeron entonces sobre la humilde hueste y sin perdonarles humillaciones de todo género, fueron sucumbiendo, unos a puñaladas, y otros a tiros en confuso montón de ancianos, jóvenes y casi niños sacerdotes y novicios, muertos y heridos.

Es digna de mencionar la actuación de Simao de Acosta, joven de 18 años que, no vistiendo todavía los hábitos y sintiendo Sores conmiseración hacia su persona, se declaró a gritos hijo de San Ignacio para alcanzar la palma del martirio.

Así terminaron sus días coronados por el martirio aquella primera legión misionera de jesuitas, a los que la Iglesia conoce con el nombre de los Mártires del Brasil aunque más apropiado sería llamarlos de Canarias o de Tazacorte, en cuyas aguas sucumbieron. De esta última manera es como han sido reconocidos a través de los tiempos por las generaciones de palmeros.

El Papa Benedicto XIV, en su Bula de 21 de Septiembre de 1742, reconoció el martirio de estos religiosos y Pío IX, en el día de Pentecostés de 1862, los beatificó.

LOS CUADROS

La plasmación del Padre Acevedo y los llamados Mártires del Brasil – Mártires de Tazacorte entre nosotros-, tiene al menos, en el Archipiélago Canario, tres representaciones conocidas que han sido objeto de estudio por la profesora Carmen Fraga desde 1977.

Estas tres pinturas nos reflejan el instante del trágico y sangriento suceso acaecido en aguas próximas a Fuencaliente, al sur de La Palma, el 15 de julio de 1570. El recuerdo de este martirio se llegó a borrar con el paso del tiempo, como narró el Padre Alonso de Andrade, en misión en Canarias entre 1631 y 1633. Por aquel entonces, tan sólo algunos ancianos tenían noticia del asunto. Se decide entonces plasmar en un lienzo el heroico y santo gesto de los jesuitas. Se pinta al Padre Acevedo, capitaneando al grupo de misioneros, con la imagen de la Virgen en la mano, “como a caudillo”.

1.- DESAPARECIDO

El cuadro se colocó, como nos indica Escribano Garrido, en la suntuosa Parroquia de El Salvador de la capital palmera, con un rótulo grande al pie que declaraba su martirio, el número y los nombres de todos. Esta fue la primera representación de esta tragedia, en el siglo XVII. Lamentablemente no se conoce el paradero de este lienzo. Se conocen, eso sí, las tres representaciones posteriores, versiones del original desaparecido, y que fueron ejecutadas por la misma época. Estas telas son las que se custodian en los templos de San Miguel de Tazacorte- Patrón de La Palma-, El Salvador de Santa Cruz de La Palma y el Museo Diocesano de Arte Sacro de la Catedral de Santa Ana de Las Palmas.

2.- EL SALVADOR

El cuadro de Juan Manuel de Silva (1687-1751) - pintor, escultor y dorador palmero-, fue inventariado por primera vez en la Iglesia Matriz de El Salvador el 15 de enero de 1719: “Item una pintura pequeña del P. Axeuedo y sus compañeros varones ilustres de la compañía de Jesús que esta en el baptisterio”. Con posterioridad, en 1721, consta en las cuentas de fábrica un gasto de 10 reales por “retocar el quadro de los Venerables Padres Jesuytas Martires, que esta en la Iglesia”.

Estamos ante un lienzo apaisado (104 x 75 cms), donde figura el retrato de ocho jesuitas atravesados por cuchillos, hachas y espadas, instrumentos de su martirio. El Padre Ignacio de Acevedo lleva en sus manos el pequeño cuadro de la Virgen que le había entregado el Papa Pío V en Roma antes de emprender rumbo a Brasil. El profesor Jesús Pérez Morera nos indica que “su rostro reproduce los tipos acostumbrados en Juan Manuel de Silva. Un cuadro de análogo asunto y composición existe en la iglesia de San Miguel de Tazacorte, contemporáneo o quizás anterior a éste de El Salvador”. La profesora Gloria González, a pesar de que la cita como “obra anónima del siglo XVII, repintada en 1721”, nos aclara la inscripción que lleva en la faja inferior del cuadro “EL V P YGNACIO DE ACEBEDO CON 39 CONPÑEROS DE LA CONPÑIA DJESUS FUERO/MARTRISADOS EL DA 15 D JULIO POR LOS HEREJES, ENEL MAR ABISTA D TSACORTE AÑO. DE 1570.” El marco en madera de 13 cms de ancho parece del siglo XVIII: laterales pintados en verde y cartelas centrales en rojo con representaciones de paisajes y formas vegetales. Esquinas doradas con follaje grabado. Actualmente se custodia en la Sala Capitular del mencionado templo capitalino.

3.- MUSEO DE ARTE SACRO DE LAS PALMAS

El cuadro que se guarda en el Museo Diocesano de Arte Sacro de la Catedral de Las Palmas, es un óleo sobre lienzo de 217 x 136 cms de autor anónimo del siglo XVIII. Tiene también una leyenda que reza: “El venerable padre Ignacio de Acevedo con 39 conpañeros de la compañía de Jesús /fueron martirizados por los Hugonotes en 1570 a 15 de julio, a bista de Tazacorte en la Isla de La Palma”. A diferencia del cuadro de Silva, éste que nos ocupa, más grande, muestra doce jesuitas de negro riguroso y de tristes semblantes. Aparecen cuatro puñales, dos alfanjes y un hacha que se clavan en las cabezas y pechos de siete de ellos. En el centro, el Padre Superior sujeta el cuadro de la Virgen. Dos ángeles sobrevuelan la escena con dos coronas de flores cada uno.

Esta obra sufrió considerables deterioros en la segunda mitad del siglo XX, cuando el edificio donde se ubicaba la Casa de la Compañía de Jesús en Vegueta fue abandonado. Se restauró en 1971 en los talleres de la Casa de Colón. Existen algunas hipótesis acerca de la autoría de este cuadro. Tras la mencionada intervención, la pintura fue afiliada a Cristóbal Hernández de Quintana, un artista orotavense fallecido en 1725. Sin embargo, otros investigadores, como don Carlos Rodríguez Morales, afirma que “no puede atribuirse en modo alguno al artífice tinerfeño”.

4.- IGLESIA DE SAN MIGUEL DE TAZACORTE

La tercera tela se guarda en la Iglesia del Arcángel San Miguel de Tazacorte, siendo ésta, contemporánea a la de El Salvador. Tiene un texto más extenso que los anteriores: “Abiendo salido el padre frai Inacio de Acebedo con 39 conpañeros a predicar la fe y padecer martirio por ella llegaron a este lugar de Theçacorte y habiendo saltado en tierra y dicho misa el padre frai Inasio y dado la sagrada eucaristía a sus conpadres bolvieron a enbarcar y enfrente de la punta de (perdido) nabio de franceses hugonotes y fueron martiriçados por ellos, a (perdido) de julio de (perdido)”.

Estudiosos en esta materia han acertado a afirmar con rotundidad que, tanto la tela grancanaria como las dos palmeras parecen “corresponder a la misma época, esto es, principios del siglo XVIII… podemos inferir que una de ellas imita a las otras dos, o bien que las tres representaciones emulan, remedan a una pintura anterior, quizá aquella primigenia colocada en el templo del Salvador”.


LA ARQUETA DE LAS RELIQUIAS

“Se trata de una arqueta prismática de madera forrada en cuero gofrado en oro con tapa semicircular. Asa abatible sobre la cubierta y cerradura con pasador en el frente, ambas de bronce. La decoración, a base de motivos vegetales geometrizados y encintados curvilíneos de diseño simétrico formando bandas y medallones, se distribuye en una faja principal ceñida por sendos frisos de hojas de vid y roleos, a modo de cornisa y zócalo. Todos renacentistas con cabezas de perfil simétricamente afrontadas femeninas y masculinas – que recuerdan el busto del emperador Carlos V-, se repiten sobre la tapa y las caras laterales. Tanto el formato y las proporciones de la caja como su ornato siguen las nuevas tendencias del Renacimiento a la italiana”

Jesús Pérez Morera

Esta arqueta, conocida como la de los Mártires, tiene las siguientes medidas: 28 x 19 cm (base), 18,30 (altura) y es anterior a 1570. Contiene las reliquias que el Papa San Pío V entregó en Roma al padre Ignacio de Azevedo (nombrado visitador del Brasil por San Francisco de Borja). Son las mismas que este beato jesuita había regalado en Tazacorte a su amigo, el caballero flamenco Melchor de Monteverde, esclavón y regidor de Amberes en prueba de agradecimiento y amistad por su hospitalidad durante la estancia del grupo de jesuitas en el bello pueblo palmero. Esto ocurría en julio de 1570, días antes de su martirio.

Entre las veintidós inventariadas en 1718, el magnífico arcón cuenta con las siguientes reliquias: una canilla de Santa Cristina (joven oriunda de la Toscana que sufrió los más terribles martirios), la quijada de Santa Inés (virgen y mártir romana degollada tras haber salido ilesa de la hoguera), huesos del Papa San Gregorio Magno (uno de los cuatro Padres de la Iglesia Latina y elegido Pontífice contra su voluntad en el 590), ropa de las Once Mil Vírgenes (asaetadas junto con Santa Úrsula por los hunos ante los muros de Colonia), una costilla de los Santos Inocentes (las ciento cuarenta mil pequeñas víctimas de cruel Herodes), un pedazo de la cabeza de San Vicente Mártir (diácono aragonés martirizado en Valencia en el 304 durante la persecución de Diocleciano), etc.

En 1745 se produjo la visita del obispo don Juan Francisco Guillén y se dejó constancia durante la misma que las reliquias las habían dejado en “la dicha hermita de Tasacorte los venerados Padres Jesuitas Ygnacio de Acebedo y sus treinta y nuebe compañeros, que pasaban de missión al brasil en el año de mil quinientos y setenta, abiendo celebrado missa en dicha hermita el dicho Padre Ygnacio a sus compañeros, quien las entregó a un caballero Monteverde…”

Otras confusas noticias y sin fundamento histórico otorgan otro origen a la llegada de estas reliquias a Tazacorte. Por ejemplo, lo que se decía de ellas en el diario de noticias del capitán don Nicolás de Sotomayor Topete y que fueron contadas a don Diego González Hurtado en 1701. Allí se contaba cómo fueron traídas por sus antepasados desde Flandes “que las tenía un caballero que les debía mucha cantidad de dinero y se las dejó en prenda”. Así mismo, el Marqués de San Andrés don Cristóbal del Hoyo y Sotomayor decía que “nuestras abuelas colocaron en la iglesia de San Miguel de Tazacorte una arquilla de reliquias que van con su bula ya para V siglos caminando”.

Se sabe por el inventario de 1613 que, entre la mesa del altar mayor y la peana sobre la que se venera la imagen flamenca del Arcángel San Miguel, existía una “caxita o relicario donde están las reliquias que en la dicha yglecia están guardadas…” Otras visitas eclesiásticas en 1672 y 1701 confirmaban que las reliquias de la iglesia de San Miguel y las que actualmente se custodian en el vecino Santuario de las Angustias se veneraban conjuntamente en el primer oratorio dentro de “vn cajonsillo cubierto con vn tafetán donde estaba vn cofresito aforrado en terciopelo carmesí por dentro y en él las Santas Reliquias embueltas en vnos paneles y tafetanes con sus rótulos renobados…”.

El profesor palmero Pérez Morera también indicaba que, por aquel entonces, las llaves del cofrecillo y el cajón de las reliquias se encontraban en la ciudad, en poder de don Juan de Monteverde, descendiente del primer dueño de las haciendas de la zona. Luego pasaron al maestre de campo don Juan de Sotomayor Topete. Más tarde tres de ellas pasaron a la ermita de Las Angustias – “un pedasito de pan del que sobró del milagro que Christo hizo con las turbas, parte del casco de San Esteuan y parte de vna quijada de Santa Apolonia“ para ser custodiadas en un cofrecillo pequeño dorado y esmaltado que aún existe dentro de una hornacina acristalada hecha en una pared lateral de la capilla mayor. Fue confeccionado en La Palma a fines del siglo XVII, “a costa y devoción del capitán don Nicolás de Sotomayor Topete y Massieu (1641-1710)”.

Los dueños del ingenio azucarero de Tazacorte pusieron en el siglo XVIII nuevo techo a la capilla del patrono San Miguel “figurando un gran retablo en el cuadro pintado en 1738 por el maestro palmero Luis José Escultor, que es el que cubre el testero de dicha capilla”. Así lo recogía don Miguel de Monteverde Benítez de Lugo en 1854.

Los escritos de la visita de 1745 informan de cómo las reliquias fueron trasladadas a Santa Cruz de La Palma. Allí fueron depositadas en el oratorio episcopal mientras se construían unas urnas “mui decentes” que fueron fabricadas con tres llaves (una para el vicario, otra para el cura de Los Llanos y la última “a cuidado del caballero que acostumbra tenerla”) y de diferentes guarniciones, una para la ermita de San Miguel y otra para el Santuario de Las Angustias. Es probable que para la primera iglesia se trate del tabernáculo que aún se conserva en el retablo colateral de la Epístola. Se trata de un sagrario de madera pintado exteriormente por escenas alusivas al martirio de los jesuitas. El Obispo nivariense Rey Redondo visitó la ermita y las reliquias. Ordenó que se proveyese al tabernáculo con sólo una llave y que ésta se guardase en sitio seguro. Indicó que dicho sagrario no fuera restaurado, ni reformado exteriormente puesto que está “decorado con las antiguas pinturas que representan el martirio de los Santos Ynacio de Acebedo y Compañeros, cuya prevención se extiende también al cuadro que en dicha yglesia se conserva con el retrato de los Santos Mártires”.

Cada 15 de julio, onomástica de los Mártires de Tazacorte, la imagen del Beato Ignacio de Acebedo y la arqueta de las reliquias recorren las calles de Tazacorte a hombros de un pueblo orgulloso de tener este importante vestigio de historia y de fe.

LA CASULLA DE LOS MÁRTIRES

Según la tradición, como vimos, con esta casulla habría celebrado la última misa el beato Ignacio de Acevedo el 15 de julio de 1570 en la ermita de San Miguel Arcángel. Está confeccionada en damasco de seda verde y sus medidas son 105 x 65,5 cms. Se custodia en dicho templo. Sin embargo, la primera noticia que se tiene de esta pieza es algo más tardía y está fechada en 1895, cuando el obispo Nicolás Rey Redondo, durante su visita a Los Llanos de Aridane, dio cuenta de la existencia en la ermita de Tazacorte de “una casulla verde con que según tradición celebró por última vez el Santo Sacrificio de la Misa dicho santo Mártir Ynacio de Acebedo”. Fue precisamente entonces cuando el prelado prohibió que ningún sacerdote celebrase misa con ella. Así mismo, consciente del valor de la pieza, ordenó que se construyese “una caja donde se conserve dicho sagrado ornamento con inscripción de la piadosa tradición”. El profesor Pérez Morera continúa informándonos de que, el propio obispo había mandado recabar el informe de las personas ancianas y los sacerdotes más antiguos del país, “principalmente el Presbítero don José Rodríguez Pérez, que fue uno de los que nos ha comunicado la importante noticia” (A.P.R., Visitas, f 177).

Precisamente el mismo investigador palmero, en su minucioso estudio sobre este ornamento religioso, nos dice que no parece ir más allá del siglo XVII, de acuerdo a la documentación a la que ha tenido acceso. Así, en el Inventario de 1613, no figura ninguna casulla de damasco verde y sólo consta la existencia de dos casullas viejas y muy usadas, una de paño rojo y morado y otra de damasquillo amarillo.

Es lamentable que no haya llegado hasta nosotros ninguna de las valiosas vestiduras con las que el caballero Jácome de Monteverde había dotado a la ermita. En 1528 estaban consideradas como “las más rricas que ay en estas Yslas”. Pérez Morera nos detallaba en su estudio que “se trataba de tres casullas, la primera de zarzahán tornasolado, la segunda de paño colorado y morado con las figuras del Crucificado, la Virgen y San Pedro, y la tercera de sarga morada”. En 1577 se informa de nuevas piezas: “una vestimenta de brocado falso amarillo…; una casulla de terciopelo negro bordada en oro…; una vestimenta de paño de Londres y una vestimenta de chamelote amarillo…”

Los diversos fragmentos de damasco que se aprecian en la confección de la pieza que nos ocupa, no parecen ser remiendos. Tal vez haya sido hecha así originariamente para aprovechar al máximo el tejido. Sus dibujos son iguales a los del magnífico Terno de la Conquista de la parroquia matriz de El Salvador de la capital palmera, anteriores a 1687. Un damasco en el que se aprecia un diseño de acusada geometrización vegetal, con “ramilletes de flores, granadas y tallos dispuestos en bandas alternativas a derecha e izquierda”.

El mismo investigador también nos informaba de una curiosidad. El obispo García Ximénez había recomendado en 1673 que los ornamentos del culto divino se “hiciesen con damasco de España y no de Ytalia, por la mayor duraçión”. Su conclusión es que se trata de un damasco tejido en Toledo, Granada, Valencia o Sevilla. Hay que recordar que Toledo fue, junto con Granada, el centro sedero más importante de España durante los siglos XVI y XVII.

«A IGNACIO DE ACEVEDO»

Aproximación a la obra literaria de José de Anchieta de José María Fornell. Editado por el Centro de la Cultura Popular en 1986 y recogido por Talio Noda Gòmez en su obra Otra aportación sobre los Mártires de Tazacorte

“Quiso Dios que diese vida
Al enemigo francés
La muerte del portugués

Con la Virgen en tu mano
¡Oh, Ignacio, varón fuerte!
Peleaste de tal suerte,
Que del hereje tirano
Triunfaste con tu muerte.

Recibiste, sin moverte,
Cruel y mortal herida,
Y con tal victoria habida
A ti, su sangrienta muerte
QUISO DIOS QUE DIESE VIDA

Jacques Soria te mató
Francés cruel y ladrón,
Mas tu vida y tu pasión
Creemos que le alcanzó
Verdadera contrición.

A la fe del corazón
Se redujo en la vejez,
Porque tú, con oración
Ganaste de Dios perdón
AL ENEMIGO FRANCÉS

Porque tú desde aquel día,
A Jesús crucificado
Que, a voces perdón pedía
Para el pueblo, que lo había
En el madero enclavado.

Le ruegas, muy inflamado,
Porque tu matador francés,
Él quiere, por ti aplacado,
Que gane vida al culpado,
LA MUERTE DEL PORTUGUÉS”.

José Guillermo Rodríguez Escudero

BIBLIOGRAFÍA

ARCHIVO PARROQUIAL DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS, Los Llanos de Aridane, libro de Visitas, f,. 177
ESCRIBANO GARRIDO, Julián. Los jesuitas y Canarias (1566-1767). Universidad de Granada, Granada, 1987.
FRAGA GONZÁLEZ, María del Carmen, «La pintura en Santa Cruz de La Palma», Homenaje a Alfonso Trujillo, Santa Cruz de Tenerife, 1982, p.366
LAVANDERA LOPEZ, José. La Huella y la Senda: [exposición, Catedral de Santa Ana, Las Palmas], Viceconsejería de Cultura y Deportes. Gobierno de Canarias: Diócesis de Canarias, VI Centenario, D.L. 2003.
LORENZO RODRÍGUEZ; Juan-Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, Santa Cruz de La Palma, 1985. P. 121.
MILLARES PEREZ, Salvador, «Los Mártires de Tazacorte», El Día de La Palma, ( 9 de abril de 1986).
PEREZ MORERA, Jesús, Bernardo Manuel de Silva, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1994.
- Idem. “Arqueta de las Reliquias”, “Casulla de los Mártires”, “Cáliz del Presentimiento”, “Mártires de Tazacorte”, en La Huella y la Senda, Canarias: Viceconsejería de Cultura y Deportes: Diócesis de Canarias, VI Centenario, D.L., 2003
PINTO Y DE LA ROSA, José María: Apuntes para la Historia de las Antiguas Fortificaciones de Canarias
PROGRAMA. Festividad de los Beatos Mártires de Tazacorte. Parroquia de San Miguel Arcángel. Tazacorte, (15 de julio de 1999).
RODRÍGUEZ, Gloria. La iglesia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma, Madrid, 1985, p. 55
«Se pide la creación de un centro para recordar a los Santos Mártires de Tazacorte», El Día, (04 de noviembre de 2003).
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